José Mari posa con Juan Carlos Cordero en la presentación de su renovación
José Mari posa con Juan Carlos Cordero en la presentación de su renovación
CÁDIZ CF

José Mari

La dura lesión del centrocampista roteño del Cádiz CF es clave por su labor de equilibrio, de saber estar y de asumir el papel de un auténtico líder
Por  7:30 h.

La marcha triunfal del Cádiz CF, con sus siete victorias consecutivas en la Liga y la portentosa eliminación del Betis en la Copa del Rey, ha quedado empañada, entristecida en parte, por la gravísima lesión sufrida por José Mari. Esa terrible entrada padecida en el primer minuto de juego en La Romareda ha cortado en seco la fulgurante trayectoria del roteño como jugador amarillo. Las escalofriantes imágenes de aquella plancha con los tacos por delante y a una altura considerable, que golpeaba con certera virulencia la pierna asentada sobre el césped del centrocampista gaditano, han quedado como prueba irrefutable de lo que realmente fue: una agresión en toda regla.

Violento episodio, que si le hubiera ocurrido a cualquier astro de campanillas de un equipo poderoso, aún resonarían las consecuencias del revuelo mediático que habría generado. Y seguro que se hablaría de sanciones al agresor y de penalizaciones a un árbitro que, a escasos metros de la jugada, ni siquiera amonestaba al desalmado infractor. Pero, para nuestra desgracia, le ha ocurrido a un futbolista del Cádiz CF, por lo que la trascendencia de la fatídica jugada queda recluida al anonimato de un equipo de Segunda. El chaval se queda sin poder jugar en lo que resta de temporada y nuestro equipo queda condenado a no poder contar con la participación de uno de sus elementos más importantes. Porque, tal como ha comentado Cervera, cuestionado al respecto, la adquisición de un mediocentro que aúne las características de José Mari resulta francamente difícil, por no decir imposible. Pues seguro que en el mercado invernal se pueden encontrar jugadores con acreditada solvencia defensiva como Garrido o hábiles en el juego entre líneas como Perea o Abdullah, pero la labor de equilibrio, de saber estar y de asumir el papel de un auténtico líder, no se halla en ningún mercado.

Inexorablemente, algún día se truncará el sucesivo capítulo de triunfos, pero si pudiéramos acabar el año con una nueva victoria en Tenerife, todo el cadismo se la brindaría, como ánimo, reconocimiento y estímulo, a su ídolo José Mari.