Álvaro Cervera, durante el encuentro ante el UCAM.
Álvaro Cervera, durante el encuentro ante el UCAM.
Cádiz CF

Imposible competir

El Cádiz CF, que no salía de su área, esperaba un final que no llegaba
Por  17:43 h.

Si existe algo que pueda definir la actitud de Álvaro Cervera, desde que ocupara el banquillo cadista, ha sido su sinceridad, transparencia y claridad en el análisis de los partidos. Lo fue cuando se obtenían resultados favorables y los éxitos sonreían y así sucedía también en momentos de dudas y derrotas.

Tras la tremenda decepción sufrida el pasado domingo, con los dos puntos que volaron de Carranza en el último suspiro, el entrenador volvió a sorprender con una exposición meridiana de lo tristemente acontecido. Pero en esta ocasión, la exposición de la verdad descarnada en boca del máximo responsable técnico del equipo deja una profunda estela de hiel y preocupación entre la hinchada.

La sincera, alarmante y lapidaria aseveración, “De esta manera no podemos competir en Segunda”, aboca la peligrosa cercanía de un abismo en cuyo inquietante desfiladero tendremos que aprender a desenvolvernos. Vista la impotencia mostrada por los locales durante casi toda la segunda parte, su clamorosa incapacidad para aguantar el balón y su imposibilidad para salir airosos de cualquier duelo con el rival, la sombra de los peores presagios oscurecía el ceño de la sufrida afición. Tan habituada ya a fracasos y desilusiones, a tantos ascensos frustrados y a tantos descensos sucesivos, que no puede impedir temerse lo peor.

Tras unos primeros treinta minutos bastante buenos, con un Brian sobresaliente, un Carlos Calvo que tal vez jugara los mejores minutos de amarillo y un Abdullah que, al margen de llamativos episodios de filigrana exótica, mostró que es futbolista con óptimo sentido de la colocación y del corte, sobrevino la inesperada hecatombe de la segunda parte. Unos jugadores se caían, otros no llegaban a una disputa, a otros se le subían los gemelos y los que más enteros parecían, al parecer, pidieron sigilosamente el cambio. Como resultado de todo ello, el último tramo del encuentro consistió en una prolongada agonía en espera de un final que no llegaba y a expensas de un contrario que asfixiaba, porque el Cádiz CF no salía de su área. Y así es imposible competir.