Los jugadores del Cádiz CF celebran el play off de ascenso
Los jugadores del Cádiz CF celebran el play off de ascenso
Cádiz CF

Ilusión

De sobresaliente puede calificarse la temporada realizada por los hombres de Álvaro Cervera
Por  16:52 h.

Con la agridulce sensación de haber saboreado la miel de un ascenso que en el último instante se le escurría de entre los labios, con la abultada madeja de ilusiones que fue hilando a lo largo de toda la temporada y que finalmente se le escurrió de entre las manos, la afición afronta este dilatado compás de espera estival en espera de renovadas y, ojalá, exitosas sensaciones.

Aunque el solo hecho de haber disputado las postreras eliminatorias de ascenso supone todo un triunfo para un equipo que estrenaba categoría, tras padecer durante tantos años el ominoso averno de la Segunda B, nada impedía que el sufrido e incondicional seguidor cadista tejiera el particular ovillo de sus sueños.

Aspiraciones que tuvieron mucho más de fundadas que de quiméricas, pues el Cádiz CF ha completado una campaña formidable, a lo largo de cuyo transcurso ocupó casi siempre los puestos de privilegio.

De sobresaliente, pues, habría que calificar la labor de Álvaro Cervera, quien ha sabido extraer el máximo rendimiento a su plantilla. Asentada en la seguridad que aportó la veterana juventud del meta Cifuentes, la defensa se mostró como bloque sólido y bien organizado, en la que destacaron la regularidad de Carpio, la solvencia de Aridane, la rapidez y proyección ofensiva de Brian Oliván, cuando no la disciplina y expeditivo carácter de Luis Ruiz. Unos metros más arriba encontramos a una de las figuras que más equilibrio ha otorgado a este equipo: José Mari. Hacía muchos años que el Cádiz CF no contaba con un centrocampista tan completo, tan bien posicionado y con tan buen criterio en el desplazamiento como el roteño. Bien escoltado en labores defensivas por Garrido o apoyado en la osadía filigranera de Abdullah, el engranaje del juego en la medular ha funcionado de manera más que satisfactoria. El salto clasificatorio de los amarillos vino a coincidir con la irrupción goleadora del inconmensurable Ortuño de la primera vuelta, para el que tanto trabajó Rubén Cruz y que tanto aprovechó la velocidad y desborde de Salvi y Alvarito. Y si después viene Aketxe marcando goles desde su casa… como para no ilusionarse.