Álvaro Cervera, de brazos cruzados, durante un entrenamiento.
Álvaro Cervera, de brazos cruzados, durante un entrenamiento.
CÁDIZ CF

Hay que mejorar

Después de unas semanas atípicas en el Cádiz CF por las razones extradeportivas, este sábado es necesario recuperar el mejor nivel sobre el césped ante el potente Oviedo
Por  12:07 h.

Convulsas y revueltas circulan las aguas por el ámbito cadista, agitadas de súbito con el encarcelamiento de uno de los elementos que conforman la atípica bicefalia del club. Como a todo ciudadano en situación similar, resulta obligado conceder a Quique Pina la presunción de inocencia y, por su propio bien, primero, y por la estabilidad del Cádiz CF, después, desear que finalmente la justicia lo absuelva de los cargos que pesen sobre él.

Inesperado temporal, que vino a cubrir de sorpresa y desasosiego las horas previas del encuentro frente al Nástic y que, a pesar de la obligada capacidad de abstracción que se otorga a los profesionales, también ha debido de afectar al ánimo del equipo. Factor de preocupación al que se ha venido a sumar la palpable disminución del rendimiento de los amarillos en las últimas jornadas.

Una vez más, el guardameta Cifuentes evitaba la derrota en Tarragona con varias intervenciones decisivas, donde nunca se asumió el control del partido y en el que toda la esperanza de obtener un buen resultado se volvió a depositar en la férrea labor defensiva. Con excesivos pelotazos y multitud de pases errados, apenas se ejercitaron en el contragolpe, única baza ofensiva que, junto al balón parado, parece ofrecer el equipo. Pero un contraataque entendido, cada vez, de una manera más primaria y rudimentaria, consistente en que un extremo tome el balón en cualquier posición del campo, agache la cabeza y rete en velocidad a cuantos contrincantes se le pongan por delante.

A veces, puede alcanzar la línea de fondo, en cuyo caso su centro no suele encontrar rematador, dado que los compañeros, inmersos en labores destructivas muchos metros más atrás, carecen de tiempo literal para acompañar la jugada. Sólo una vez se culminó con éxito este intento en el último partido, cuando Salvi desbordó por banda y Carrillo, en la misma boca de gol, fallaba de manera garrafal la única ocasión generada en noventa minutos.

Y este sábado nos espera el Oviedo, un equipo sobrio, fuerte y que nos tiene tomada la medida. Habrá que mejorar.