Ortuño fue al choque con Casto en varias ocasiones.
Ortuño fue al choque con Casto en varias ocasiones.
Cádiz CF

Fe y confianza

Parece que los rivales van aprendiendo la lección de cómo se las gasta el Cádiz CF
Por  19:57 h.

Se aproximaba el final del partido y al Cádiz CF, atrincherado atrás y jugando con un jugador menos desde hacía bastantes minutos, la costaba una barbaridad hilvanar varios pases seguidos en las escasas ocasiones en que conseguía robar el balón a su rival. Empujado por la inercia de su superioridad numérica, el Almería dominaba el juego, si bien, su fútbol carecía de la profundidad y de la calidad necesaria para crear situaciones de verdadero peligro. Por lo que en la grada cundía ya cierta sensación de desazón y zozobra, al quedar la afición resignada a que, a lo sumo, su equipo sólo sumaría un punto en los dos partidos consecutivos disputados en casa.

Pero a siete minutos de la conclusión, Aridane mide perfectamente la intención ofensiva de un contrario y corta el peligroso ataque que éste montaba, él mismo inicia un veloz contragolpe con apertura a la banda de Alvarito, que sería culminado con otro golazo por la escuadra-marca de la casa- de Aitor García. Jugada que concede tres maravillosos puntos al equipo y otra enorme alegría a la afición.

Pero una jugada que expone, sobre todo, la tremenda fe que en el juego ponen los jugadores amarillos, quienes, impasibles al desaliento y confiados en sus propias posibilidades, fueron capaces de llegar al área contraria hasta con cinco elementos, todos en veloz apoyo al compañero que tenía el balón, todos con la portería rival como objetivo. Y a pesar de lo postrero del momento del partido, del cansancio por el esfuerzo acumulado y de la fatiga añadida que provoca no poder controlar ni el juego ni el esférico.

Sin embargo, como también ocurriera en las dos jornadas precedentes, no fue este frente al Almería un buen partido del Cádiz CF. Parece que los rivales han aprendido la lección de cómo se las gasta el conjunto amarillo si se les concede espacios para que pueda armar sus letales contra ataques, por lo que optan por planteamientos prudentes que eviten pérdidas de balón en zonas comprometidas. Pero la fe y la confianza de este equipo son la base de su grandeza.