Jona, delantero del Cádiz CF.
Jona, delantero del Cádiz CF.
CÁDIZ CF

Falta el gol

El pobre bagaje goleador del Cádiz CF merma las aspiraciones de ascenso del equipo de Álvaro Cervera
Por  13:10 h.

Como ya ocurriera la jornada anterior frente al Lorca, en la que se desaprovecharon numerosas ocasiones de gol, el partido celebrado en tierras navarras volvía a escaparse ante la manifiesta incapacidad de los amarillos para perforar la portería contraria.

De nada valió el buen juego desplegado durante la segunda parte ni la fluida circulación de balón que el Cádiz CF practicó y con la que consiguió encerrar al rival en su propia parcela. Porque en fútbol, si el dominio y la superioridad no se traduce en goles, todo el esfuerzo queda reducido a un ejercicio baldío, estéril, frustrante, infructuoso. Y en tan igualada categoría, donde los duelos se suelen resolver por puntuales chispazos de acierto o de fortuna, la trayectoria de los conjuntos viene dictaminada, en gran medida, por su efectividad realizadora.

No haber sido capaz de inaugurar el casillero de dianas a lo largo de los cuatro encuentros disputados a domicilio en la segunda vuelta, constituye un dato sonrojante, paupérrimo, que ha de mover a la preocupación. Bien es cierto que nuestro equipo, desde que llegara Cervera a su banquillo y lo aupara gloriosamente a la Segunda División, se ha caracterizado por no precisar pisar el área contraria con asiduidad, pues ha sabido sacar provecho de sus esporádicas, letales, raudas acometidas. Pero instalados en este punto de páramo resolutivo, la necesidad obliga, y se impone la búsqueda de otros caminos para alcanzar con garantías el marco rival.

Tal vez, como ocurriera el pasado sábado en El Sadar, haga falta practicar un juego más combinativo, superar temores defensivos y merodear con más frecuencia y criterio las zonas de ataque. Lo cual no significa que ello garantice el éxito goleador, pues, al cabo, éste sólo dependerá de la efectividad del postrero remate, último y definitivo.

En la actual plantilla, cuatro son los delanteros que tienen encomendada esa labor, pero las cifras de acierto que muestran se advierten exiguas y desoladoras. La fundamental parcela goleadora del equipo debe mejorar, pues no sólo otorgaría victorias sino que concedería a los jugadores la necesaria dosis de tranquilidad y confianza.