Javi Carpio, en un lance del juego.
Javi Carpio, en un lance del juego.
CÁDIZ CF

Enésimo empate

El Cádiz CF se vuelve a dejar dos puntos en el camino y pierde otra oportunidad para dar un golpe sobre la mesa
Por  15:51 h.

Con la exigua y peligrosa suma de un único punto salvó el Cádiz CF su compromiso frente al Córdoba. Nuevo y enésimo empate del equipo en esta segunda vuelta, que le hace perder otra nueva oportunidad de poner puntos de por medio respecto a sus inmediatos perseguidores y así certificar su presencia en las postreras eliminatorias de ascenso. Otro empate y otro partido que hubo de desarrollarse en el infame contexto de un vendaval de viento de levante, con todo lo que ello implica de dificultad para poder jugar al fútbol con un mínimo de sentido y precisión.

Fatídica y reiterada sincronía de los encuentros de casa con lo más crespo de un temporal eólico, circunstancia que tanto enmaraña el juego y tan desabridos y feos convierte los partidos. Pero el pobre bagaje de victorias recientes no sólo se debe a las pertinaces inclemencias. También ocurre que los mismos contrarios, que en la primera vuelta afrontaban sus choques contra a los amarillos de manera abierta y convencidos de que su atribuida superioridad técnica le bastaría para alzarse con la victoria, ahora, con la lección bien aprendida, priorizan la manera de contrarrestar el juego de contragolpe del Cádiz CF, con el que tanto daño hizo a sus rivales.

Además, la lógica irrupción en la titularidad de un futbolista de la clase y de golpeo tan exquisito como Aketxe ha contribuido a aportar nuevas y esperanzadoras soluciones a balón parado. Por contra, también ha debilitado algo de la consistencia que el equipo poseía en el centro del campo. Aunque sin alcanzar el nivel de rendimiento esperado y reñido por completo con el gol, Rubén Cruz se fajaba continuamente con los contrarios, peleaba los balones por arriba y acometía múltiples desmarques de largas carreras en velocidad para que otros compañeros disfrutaran de los huecos por él abiertos. Buena parte de la eclosión goleadora de Ortuño se debió a ese trabajo. Por lo demás, si las pocas ocasiones que se generan se perdonan y casi cada error defensivo es penalizado con un gol, el cómputo de puntos perdido empieza a resultar preocupante.