Claudio Barragán, en una rueda de prensa.
Claudio Barragán, en una rueda de prensa.
Cádiz CF

Desastre

"Resulta curioso recordar que el pretexto aludido para echar a Calderón la temporada pasada"
Por  16:54 h.

Con el arrebato loco del que lo tiene todo perdido, con la temeridad ciega del desesperado, con el furor desatado del que se ve encima una nueva derrota, los jugadores amarillos, a base de coraje, entrega y pundonor, consiguieron medio enderezar el último drama de la tragedia que este año se escenifica en Carranza.

Tras la triste caricatura de la primera mitad, nuestra sufrida afición pudo contemplar, ya que no un juego trenzado, fluido y coherente, que el esfuerzo mostrado por su equipo, cuando éste se encontraba en inferioridad numérica y por detrás en el marcador, tuvo la justa recompensa de rescatar, al menos, un punto de un partido que se escapaba.

Pero ni la pírrica satisfacción por el empate conseguido ni la empírica constatación de que también el Cádiz CF, cuando vierte en el juego un mínimo exigible de intensidad y concentración, es capaz de combinar con cierto criterio y precisión, pueden ocultar la evidencia del desastre.

El desastre de un equipo demasiado tenso, precipitado y nervioso, que, a medida que pasan las jornadas, muestra mayor incapacidad para elaborar un fútbol al que se le advierta cierto grado de ritmo y organización. El desastre de una nefasta gestión en el mercado de invierno, donde se ha procedido a conceder, con una alegría y rapidez inusitadas, una multitud de bajas y de altas, a resulta de las cuales la plantilla ha quedado seriamente descompensada y mucho menos competitiva que la que iniciara el campeonato.

Y el desastre, la debacle de un técnico, que parece haber perdido cualquier atisbo de cordura y cuyos cambios bruscos, continuos e imprevisibles de alineaciones, al margen de transmitir inseguridad en todos los jugadores, no prueban otra cosa ya que la propia inseguridad que a él mismo le atenaza.

Nunca se puede saber si la posible solución pasa por el consabido trueque de inquilinos en el banquillo, pero sí resulta curioso recordar que el pretexto aludido para echar a Calderón la pasada campaña fue que no había seguridad de que el Cádiz CF acabara primero. Seguridad, por tanto, que sí parece existir ahora, cuando estamos a once puntos del líder.