El Cádiz CF volvió a sumar tres puntos el pasado lunes en Carranza.
El Cádiz CF volvió a sumar tres puntos el pasado lunes en Carranza.
Cádiz CF

Como agua de mayo

Cádiz, siempre entregada al fútbol e incondicional en el apoyo al club que la representa, se dispone ya a vivir los emotivos pálpitos de un trepidante final de competición
Por  13:49 h.

Dos meses de penuria, sesenta días de espeso transitar sin conseguir la victoria, casi dos tercios de primavera sin encontrar la deseada flor de los tres puntos, tanto tiempo ya, que el incuestionable triunfo ante el Zaragoza ha venido a Carranza como si de una redentora agua de mayo se tratase.

Tan portentosa primera vuelta firmó el equipo, tan al alcance de la mano parecía encontrarse la meta superlativa del ascenso, que la afición, siempre presta a redoblar sus ilusiones, casi se hallaba convencida de que ésta sería la temporada del alirón. Pero un paulatino descenso en el nivel de juego, una racha estremecedora de resultados, nos condenó a abandonar la lucha por el ascenso directo, primero, y casi nos apea de las seis primeras las plazas, después.

Numerosos han sido los partidos en los que se abandonaba la grada con el consabido estupor de que el retorno al buen camino se escurría de nuevo entre las manos, con el desasosegante sabor de quedar con la miel en los labios.

Por eso, al margen de escalar posiciones en la tabla clasificatoria, adquiere una vital trascendencia la anhelada victoria del pasado lunes. Con ella retoma la plantilla una confianza en sus propias posibilidades, que parecía extraviada, y la hinchada vuelve a creer en su equipo, hasta el punto de prodigarse ya en cálculos, números y cavilaciones de cara a estas tres postreras y definitivas jornadas. Aunque el aspecto más positivo radique en la constatación de que los amarillos se han reencontrado, por fin, con ese juego que tanto lo caracterizó, basado en el rigor táctico y en la total intensidad en la disputa. Culminado todo ello con el gol, ese epílogo decisivo que tanto se resistía.

Sensaciones positivas de un encuentro que abren la puerta de la esperanza para los inminentes y trascendentes compromisos que se avecinan. Cádiz, siempre entregada al fútbol e incondicional en el apoyo al club que la representa, se dispone ya a vivir los emotivos pálpitos de un trepidante final de competición. Segura de que su equipo no la defraudará.