CÁDIZ CF

Buenas sensaciones

El verdadero armazón que cohesiona todo el bloque reside en la labor de Servando y Garrido
Por  21:02 h.

Satisfactorias y prometedoras sensaciones ha dejado el Cádiz CF en este arranque liguero, en el que se ha mostrado como un equipo sólido, muy bien organizado y equilibrado en todas sus líneas, lo que provoca que sus rivales tengan una gran dificultad para generarle ocasiones de gol.

Sobre el soporte común de un denodado sacrificio por parte de todos los jugadores, el equipo parece haber asimilado esa idea clara, concisa y práctica que del fútbol tiene Álvaro Cervera. Hasta las recientes incorporaciones que se presentaban ante la afición frente al Almería ya se muestran integrados en los mecanismos exigidos. Sustentado, todo ello, en una formidable condición física, impropia incluso para estos albores de temporada, que hace que los futbolistas se anticipen a cuantos balones divididos acudan y que salgan victoriosos de los duelos que disputan.

Extremo éste en el que destaca especialmente la rapidez y agilidad con las que ha iniciado la campaña Salvi o la velocidad y desconocido desparpajo mostradas por Nico Hidalgo, jugador que tal vez firmara en Lugo el mejor encuentro de amarillo. Pero, sobre todo, el verdadero armazón que cohesiona todo el bloque reside en el permanente trabajo, solvencia y seguridad que aportan Servando en defensa y Garrido en el centro del campo, cuyos óptimos estados de forma les hacen sobresalir en cada partido que disputan.

El aspecto más positivo revelado en el reciente duelo copero, al margen de la clasificación, consistió en advertir que se cuenta con una plantilla compensada y con suficientes garantías para cubrir con solvencia cualquier eventualidad que se produzca a lo largo de la temporada. De momento, sólo cabe esperar que el gol, que tanto se viene resistiendo, aflore de manera multiplicada en los próximos compromisos, pues no se puede aceptar como normal que, en dos partidos, se peguen cuatro palos y sólo se consiga una diana de penalti. Y, por supuesto, que se recupere a ese estandarte del cadismo como es Álvaro García, cuya permanente progresión y capacidad de desequilibrio tantas tardes de gloria han de regalar aún a la grada.