Salvi salta para conectar con el balón en el partido ante el Linares.
Salvi salta para conectar con el balón en el partido ante el Linares.
Cádiz CF

Alegría y preocupación

el Cádiz CF deberá afrontar sus próximos compromisos sin ese cuchillo que rasgaba continuamente las defensas rivales
Por  14:26 h.

Agonizaba el partido bajo el palio azabache de la noche ya cerrada, cuando el extremo Salvi emprendía su enésima galopada, su postrera búsqueda, rauda, decidida y vertical de las cercanías del marco contrario. Postrero disparo de una saeta imparable y vertiginosa que quedó frenado por el súbito chasquido de una mueca de dolor, por el impacto seco y abrupto de una rotura fibrilar.

Mientras el joven sanluqueño se retorcía de dolor sobre el césped, un silencio de estupor cubrió las gradas de Carranza ante la evidencia de una lesión tan inoportuna como traicionera. La frágil, la cristalina fortaleza de las piernas de un futbolista, cuando se encuentra en perfecto estado de forma, quedó tristemente de manifiesto sobre el jugador más desequilibrante del equipo en las últimas jornadas. Por lo que el Cádiz CF deberá afrontar sus próximos compromisos sin ese cuchillo que rasgaba continuamente las defensas rivales y que era capaz de generar sucesivas ocasiones de gol mediante asistencias precisas a sus compañeros.

Mala noticia, sobre todo si se se tiene en cuenta que la plantilla actual no posee recambio natural alguno que pueda suplir la importante función que Salvi venía desempeñando. Antes de tan funesto episodio, la afición había disfrutado de una tarde placentera, jalonada de jugadas de mérito y un fútbol fluido, alegre y eficaz por parte de su equipo, que mantiene una esperanzadora línea ascendente y que acumula ya cuatro victorias consecutivas.

Los primeros cuarenta y cinco minutos del pasado sábado frente al Linares, tal vez constituyan el período más excelso de los vividos en lo que llevamos de temporada. Seguridad en los pases, aplomo y tranquilidad para mover el balón, coordinación en los apoyos en defensa y en ataque, rapidez y verticalidad para buscar la portería rival, todo un compendio de novedosas y positivas circunstancias que han conseguido echar en el olvido el tortuoso e intermitente transcurrir de encuentros precedentes. Esta es la línea a seguir en las ocho jornadas que restan de campeonato, donde, sin obsesiones de ningún tipo, habrá de intentarse, con el máximo empeño y tesón, el definitivo alcance de la primera plaza.