El palco de autoridades de Carranza en el día del partido de Copa ante el Real Madrid.
El palco de autoridades de Carranza en el día del partido de Copa ante el Real Madrid.
Cádiz CF

A prisa y corriendo

El nuevo Carranza se hizo al final como los fichajes de invierno
Por  17:04 h.

Consumada la última debacle en Algeciras, la afición cadista, impasible al desaliento, cuenta ya las horas que restan para las cinco de la tarde del próximo sábado, cita en la que deposita de nuevo su confianza para contemplar el ansiado resurgir de su equipo.

Horario y jornada un tanto intempestivos, si bien, en esta ocasión, se puedan comprender por causa del carnaval. Inmersos, como estamos, en el semianonimato en el que se suelen desenvolver los partidos de la Segunda B, obligadamente esquivos a las televisadas citas de los grandes de Primera, me declaro un firme partidario de los partidos matinales y dominicales. Sobre todo en esta calendas invernales, en las que el dorado y oblicuo sol de la mañana otorga un color y una belleza especiales al espectáculo. Mucho mejor que por las tardes, que pronto se convierten noches y que rompen la jornada al aficionado, cuya actividad de ocio deja reducida a ver el partido del Cádiz CF.

Todo ello si no llueve. En tal caso, los espectadores ubicados en las primeras filas de la segunda grada de tribuna, como los de fondos y preferencia, nos mojaremos. A pesar de contar con una flamante visera, cuyo diseño y orientación, espectaculares por lo demás, han resultado un auténtico disparate. En esa zona del graderío ocurre además una cosa singular, no constatada en ningún estadio del mundo: te sientas para contemplar el partido y sólo ves la mitad del campo. La otra mitad queda oculta tras una gruesa barra de acero, que, además, impide el tránsito entre filas y obliga a levantar a toda una hilera de espectadores para acceder a la localidad. Barras que mantienen estabulados a los aficionados, sin capacidad de maniobra ni de tracción. Cuidado con este asunto, porque se trata de una situación que debe incumplir de manera flagrante la normativa de rápida evacuación de recintos, con el consiguiente peligro que supone para los usuarios y el presumible menoscabo económico de una posible sanción para el club. Por estos y otros motivos parece que el nuevo Carranza se hizo al final como los fichajes de invierno: a prisa y corriendo.