Rubén Cruz en el partido ante el Valladolid.
Rubén Cruz en el partido ante el Valladolid.
CÁDIZ CF

Doce de doce

El Cádiz CF, cada vez más cómodo e identificado con el camino propuesto por Álvaro Cervera, vive su mejor momento de la temporada
Por  7:55 h.

En una competición tan igualada y tan propensa a arrojar resultados imprevisibles y equilibrados como la Segunda División, obtener un pleno de doce puntos en cuatro partidos disputados significa un logro, una hazaña de tan desmesurado calibre, que no cabe sino sentirse plenamente contento y orgulloso.

Al equipo se le advierte cada vez más cómodo e identificado con ese camino, con ese estilo de juego por el que siempre apostó Álvaro Cervera. La insistencia, la fe y el sacrificio de toda la plantilla empieza a arrojar sus esperados y felices frutos en forma de victorias. Que, como viene ocurriendo desde que el míster se hospedara en el banquillo de Carranza, se sustentan en una férrea labor defensiva de todo el conjunto y la transición rápida al contragolpe para encontrar el desborde sorpresivo por las bandas. Intrínsecas características a las que ahora felizmente se suma el acierto en la resolución de las jugadas de laboratorio, las que otorgan goles con la planificada ejecución del balón parado.

Así se han ganado partidos, unos con mayor claridad y solvencia, como en Gijón, otros con algo más de apuros e intranquilidad, como el reciente disputado en casa frente al Valladolid. No es que el contrario amenazara con una sucesión de ocasiones, pues apenas generó situaciones de peligro, pero sí manejó por completo el ritmo de juego, sobre todo en la primera mitad, en la que futbolistas de la calidad de Míchel o Borja Fernández se adueñaron del centro del campo y filtraban continuos pases que, por fortuna, venían a morir en el mismo borde del área local. Circunstancia que, como sí ocurriera en la reanudación, sólo podría evitarse con una mayor precisión en los controles y combinaciones de los amarillos, bastante desacertados en este extremo durante el primer episodio.

A esta mejoría vino a contribuir en grado sumo la irrupción en el campo de Rubén Cruz, jugador excluido en anteriores convocatorias, que con su incuestionable clase e incondicional trabajo, vino a darle al equipo lo que justamente necesitaba: pausa con el balón y acierto en las entregas.