Carlos Calvo volvió a decepcionar.
Carlos Calvo volvió a decepcionar.
Cádiz CF

Vulnerables

El equipo cadista felicita el campeonato de la UCAM en Carranza y se aproxima al gran reto sin convencer a nadie
Por  14:30 h.

El Cádiz CF tira de corazón porque con fútbol no le da. Dos de los aspectos fundamentales a manejar, el físico y el psicológico, están muy mermados. Hacen de cada intento un quiero y no puedo. Tal y como declaraba su nuevo técnico, Álvaro Cervera, los jugadores dan muestras de sufrimiento. Se ven impotentes, y dan la sensación de ser peores futbolistas de lo que son.

1. Realidad

A pesar del cambio en el banquillo, el Cádiz CF no reacciona. Y es que a estas alturas los males que sufre el conjunto amarillo no pueden curarse. Si acaso el psicológico, y según se desarrolle el inicio de la eliminatoria. Pese a tener todo en contra, en esto del fútbol conviene no sentenciar ni dar nada por hecho…

Pero la realidad es que no existen patrones definidos de juego colectivo. Se intenta en la medida de lo posible no complicarse cerca de portería propia, y esperar que alguno de los jugadores de ataque resuelva en acción individual. Aunque estos no suelan recibir en ventaja. Salvi y Álvaro son los únicos que ofrecen esta posibilidad, y se hace necesaria la participación de más efectivos.

2. Incógnita

Hasta enfrentar a rivales de otros grupos, resulta osado atreverse a comparar el nivel de los aspirantes al ascenso. La mayoría de los equipos del GIV han demostrado grandes limitaciones. Con tendencia a mostrarse ordenados y algunos con buenas intenciones con balón, pero sin la calidad. Buscando efectividad en pelota parada o acciones aisladas. Y aún así, el conjunto cadista ha sufrido lo indecible.

Racing de Ferrol o Santander, Barakaldo o Real Madrid Castilla, Villarreal B, Reus o Hércules se antojan a priori equipos con más potencial. Independientemente del rival, el mayor problema del Cádiz CF, es el Cádiz CF.

3. Respeto

Los dirigentes han acostumbrado a aprovecharse de los sentimientos del aficionado. El cuento del barco, remar en la misma dirección, etc…Todos salimos beneficiados con la consecución del objetivo, pero no es justo obligar a que todos actúen igual. Toca respetar la decisión de cada aficionado.

Existe el debate continuo en el cadismo sobre quien es más cadista que otro. ¿Cómo se mide? Tan cadista es el que cree ciegamente pese a que la realidad le ofrezca palos y decepciones continuadas, como aquel que decide sufrir en casa y esperar que las cosas se hagan de manera correcta y acorde a lo que merece y representa su sentimiento.

La responsabilidad es de los dirigentes. No es momento de enfrentamientos, tratemos de convencer al menos hasta perder las opciones que nos quedan a quienes no creen, y unamos esfuerzos para tratar de conseguir un objetivo que vemos casi imposible.