Álvaro y Abel se lamentan en Sevilla tras una ocasión fallada ante el Betis B.
Álvaro y Abel se lamentan en Sevilla tras una ocasión fallada ante el Betis B.
CÁDIZ CF

Un Cádiz CF que no quiere

"En el fútbol se puede ganar o perder, pero resulta inadmisible que no se haga todo lo posible para buscar el triunfo"
Por  17:15 h.

Este Cádiz CF desespera. Posee la calidad necesaria para luchar por el campeonato y la concentración para pelear por no descender; cuenta con un plantel cargado de veteranos con un once inicial que ronda los 30 años y la mentalidad de infantiles que pierden la cabeza ante adolescentes imberbes. Acumula semanas de elogios y críticas por igual, manteniendo ese carrusel de emociones y sensaciones. Y lo peor es que su fiabilidad es mínima.

De ahí ese cierto desapego de un amplio sector del cadismo esta campaña. El Cádiz CF puede perder. Es más, la hinchada se ha acostumbrado a encajar golpes y asumirlos con cierta naturalidad. En los últimos años ha jaleado a plantillas que han dominado el panorama campeonando desde el inicio, que se han batido por entrar en el ‘play off’ y que incluso han temido por bajar de categoría. Como ocurre con los vinos, hay años buenos y otros malos, y sobre todo de estos el gaditano anda saciado.

Pero este Cádiz CF es distinto. Porque puede y no quiere, especialmente después de reforzarse en invierno. Lo tiene todo para liderar un grupo mediocre, todo, menos las ganas. Si no ¿qué explicación reviste que se deje un triunfo claro y seguro ante el vicecolista en sólo siete minutos? Abochorna ver como con un futbolista menos y dos goles en contra se tira hacia adelante y arrincona al Betis B, a punto de igualar un 3-1. Como hace un mes ante La Hoya Lorca. Como aquella tarde ante el Murcia, con todo perdido. En cambio, son constantes las desconexiones de Mérida, Villanueva, Granada B, etc.

Y eso es intolerable. En el fútbol se puede ganar o perder, es un juego y sus circunstancias. Pero resulta inadmisible que no se haga todo lo posible para buscar el triunfo. Máxime ante una hinchada que se ilusiona con lo mínimo y de nuevo se estrella con la realidad de un Cádiz que no quiere. O que sólo quiere cuando quiere.