Álvaro y Salvi se abrazan tras el segundo gol cadista en Córdoba.
Álvaro y Salvi se abrazan tras el segundo gol cadista en Córdoba.
CÁDIZ CF

La venta de Salvi y Álvaro, un buen negocio

El Cádiz CF debe alrededor de diez millones de euros y Cordero puede encontrar sustitutos incluso de mayor nivel
Por  8:01 h.

La venta de Álvaro y Salvi podría ser un buen negocio para el Cádiz CF. Así, sin anestesia. De acuerdo, entendida la indignación inicial. El futbolero es por definición pasional, visceral, sólo cree en el aquí y ahora y se sube a la nube o desciende al infierno en apenas un par de pasos. Pero el club no se gestiona desde el corazón sino con la cabeza, desde la frialdad de los números, y la entidad debe unos diez millones de euros.

El dinero recaudado por estos dos jugadores puede significar casi el total saneamiento de la sociedad, y tras lo sufrido, con la guillotina pendiendo sobre el cuello, se puede celebrar como si un ascenso a Primera se tratara.

Y Alvarito y Salvi son buenos, pero no insustituibles. El utrerano hace año y medio no era ni titular en Segunda B y el Sanluqueño llegaba del Villanovense y el pasado curso no tenía asegurado el puesto. Los dos aterrizaron a coste cero. Han crecido, muchísimo, pero no tanto como para perder la perspectiva.

Hay mejores futbolistas. Seguro que tardan en adaptarse, y que puede que no cumplan con las expectativas, pero Pina y Cordero son los más capacitados para encontrar relevos no sólo de garantías, sino de un nivel superior. La manera de gestionar del murciano, con esos dardos continuos a su socio, me repele, pero deportivamente este binomio merece el sobresaliente y la confianza absoluta. Pensar que por ser el último día del mercado les coge a contrapié es no tener ni idea de como funcionan, pues seguro que guardan muchas balas en su recámara y en su agenda no faltan nombres de peso.

El inicio será duro, pero la temporada es larga y los fichajes se adaptarán a la filosofía de Cervera. El Cádiz CF no jugará con 9, sino con 11, y su objetivo es la permanencia. Dejar a cuatro equipos por debajo es factible. Quien piense en otra cosa, se equivoca. Y con nueve millones de más poco importa ser séptimo que decimoctavo.