Salvi se lamenta de una ocasión fallada ante el Córdoba.
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CÁDIZ CF

La pizarra del Cádiz CF-Córdoba CF: Las ideas salen volando

Cervera fue fiel a sus principios, el Cádiz dominó, pero los cambios no surtieron el efecto deseado
Por  19:55 h.

El fuerte viento que soplaba el sábado en Carranza desbarató el puzle de Cervera. El míster del Cádiz CF fue tan fiel a su filosofía de inicio como equivocado en los cambios. Los amarillos se atascan, especialmente en Carranza, pero ese paso a paso le está sirviendo para al menos mantener la ventaja con los perseguidores. Ante el Córdoba demostraba una cuestión innegable: este equipo sabe perfectamente a lo que juega.

1.- Abdullah responde a la confianza.

El entrenador perdía para el duelo a José Mari, uno de los líderes del equipo, y debía afinar con su sustituto. Sin temores, sin dudas. Abdullah posee un perfil más ofensivo, un corte más creativo, y los amarillos ganaban en control. El partido permitía crecerse a Jon Ander Garrido, que se encargó él solito de abarcar todo el centro del campo y multiplicarse en las labores de contención y corte.

Un despliegue físico y brutal por parte del de Barakaldo, dando alas al de Comoras y provocando que el cuadro local fuera dominador absoluto del encuentro pese a la incomodidad del levante.

2.- El balón parado decide en medio de las imprecisiones.

El Cádiz CF intentó en la primera parte jugar con viento a favor (y lo hizo relativamente bien) y en la segunda con el aire en contra (entonces sí que tuvo serios problemas). Las imprecisiones en los pases, en los regates, en los centros y en los disparos impedían que se plasmara en el marcador ese dominio amarillo.

Por ello el conjunto gaditano se aferraba a un recurso que en los últimos meses le está dando buenos y numerosos frutos: el balón parado. En este caso no llegaba el tanto en una jugada de pizarra, en una estrategia en un saque de esquina, sino que partía de la magia individual de un jugador como Aketxe. Su golpeo en la falta directa adelantaba a los locales, que no habían sido capaces de concretar las buenas opciones anteriores.

3.- Errores en los cambios.

Cervera ha ganado muchos partidos desde el banquillo; los suplentes han anotado goles decisivos y aportado un ‘plus’. Pero ante el Córdoba el entrenador no atinó con las sustituciones.

Es cierto que contaba con el lastre de la baja de José Mari y que uno de los puntos débiles de este plantel es que tiene tres grandes centrocampistas más Eddy Silvestre, que aún no ha dado la talla. El internacional por Azerbaiyán fue el recambio de un Abdullah al que la gasolina le dura una hora y ya está.

Ese trueque venía condicionado. Pero no se explica que Aitor García no disfrutara de minutos después de su papel clave en Zaragoza. Y que Nico Hidalgo esté por delante suya aportando mucho menos. Cuando se esperaba su entrada por Luis Ruiz, con Alvarito pasando al lateral, el técnico sorprendía otra vez al retirar a Ortuño y apostar por Santamaría. Se pierde la bala del de Gibraleón, que siempre tiene su oportunidad.