Alcaraz y Cervera plantearon un partido muy táctico.
Alcaraz y Cervera plantearon un partido muy táctico.
CÁDIZ CF

La pizarra del Cádiz CF-Almería: Puerta cerrada y el Cádiz sin la llave

Alcaraz cede el balón a los amarillos, que sin velocidad y sin la incorporación de los laterales es incapaz de doblegar al Almería
Por  14:59 h.

Dos entrenadores muy tácticos se encontraban en Carranza. Cervera y Alcaraz, tanto monta, priman la seguridad defensiva por encima de la alegría. Y la necesidad rojiblanca sostenía las intenciones del granadino. Entregaba la pelota al Cádiz y se replegaba sin intención siquiera de lanzar un contragolpe, simplemente por guardar ese punto y apelar a un golpe de suerte o un descuido del adversario.

De nuevo salían a relucir las reconocidas carencias del plantel amarillo, al que le cuesta atacar en estático al no estar configurado para ello, y máxime con la ausencia de Salvi, su mejor regateador. Se le unía falta de empuje en la primera mitad más el miedo de los laterales a las incorporaciones. Pese a ello, nunca peligró el empate y se mereció más. Por ello sabe tan escaso.

1. La incomodidad provoca cambios

Pocas veces ha cambiado tanto el Cádiz CF su disposición sobre el terreno como en los primeros 45 minutos ante el Almería. Muestra de la incomodidad. El temible y esperado planteamiento de Lucas Alcaraz se hacía visible desde el pitido inicial. El cuadro rojiblanco cedía el balón a los locales y retrasaba su primera línea de presión al mediocampo, cerrando todos los espacios. Los de Cervera no corrían y así sufrían.

Cervera repetía el dibujo de Vallecas, con Carrillo tirado a banda derecha y Barral de 9. El habitual 4-2-3-1. Pero el rival hacía justamente lo contrario al Rayo. Y a los amarillos les falta calidad, precisión, confianza, ensayos, para imprimir la velocidad suficiente al cuero cuando se ha de mandar en la posesión. Eugeni y Álex erraban en su propósito. Así que a la media hora Alvarito cambiaba a la derecha y Eugeni se metía en la izquierda, con Carrillo de referencia. Y minutos después, ante el experimento fallido, el de Utrera regresaba a su posición al igual que el mediapunta, ahora con Barral en diestra. Así se culminaba el primer tiempo y se iniciaba el segundo.

2. Sin sorpresa ofensiva en los laterales

Por una cuestión u otra difícil de explicar, el míster prescinde de los carrileros en teoría titulares y apuesta por Correa y Bijker. Incluso con éste último la confianza no es plena y se ha quedado tres partidos sin participar. Se percibe cierto bloqueo en ambos, también por la insistencia del técnico de que su primera misión, a veces la única, es defender.

Pero ante adversarios tan cerrados es necesaria la sorpresa con la incorporación de los laterales, ya sea para buscar el centro o simplemente para doblar el extremo y provocar el uno para uno. La derecha sin Salvi está completamente bloqueada y la zurda se encomienda al desborde en solitario de Alvarito.

3. La mejoría con los cambios no es suficiente

El Cádiz CF se reactivó en el segundo periodo. Los futbolistas saltaban más enchufados y aceleraban en sus combinaciones. Cervera echó al equipo hacia adelante con sus órdenes y con las salidas del banquillo. Perea tiene más chispa que Eugeni, Jona relevaba a Carrillo y Romera sustituía a Garrido. Delantero por centrocampista defensivo. Álex se quedaba con Perea en la medular, con Barral por derecha y los dos nuevos atacantes en el área contraria.

Por inercia e intensidad se generaban ocasiones pero el bosqueño René y la mala puntería desbarataban estas ocasiones y no modificaban el empate inicial. Un resultado posiblemente esperado por la filosofía de ambos técnicos, y deseado especialmente por Lucas Alcaraz. El Almería vino por el punto y se lo llevó.