La alineación indebida de Cheryshev colocaba al Cádiz CF en octavos de la Copa del Rey
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CÁDIZ CF

La Copa es de segunda

El torneo del ko es terreno abonado para sueños de los más grandes y los más pequeños; la clase media poco tiene que decir
Por  17:18 h.

La Segunda B tenía sus ‘cositas’. Entiéndanme, es una ruina para un club con la estructura del Cádiz, con su historia y masa social. Ya conocemos las maldades de la categoría de bronce, la podredumbre de su ciénaga. Para qué decir más, que no es bueno guardar tanto rencor.

Pero llegaba la Copa y uno tenía su ilusión. Tres partidos, quizás dos con la suerte de quedar exento, y a soñar con el ‘Gordo’. La afición., para disfrutar de jamón del bueno entre tanta mortadela de lata, y el presidente para equilibrar las maltrechas arcas.

Incluso se debatía si era más importante ese duelo copero para salvar la temporada económicamente (es el partido más importante de la historia del Cádiz) y los propios jugadores saltaban al tapete con una motivación especial. El salto de emoción cuando tocó el Real Madrid, el cachondeo con Cheryshev… Tres rondas en seis años ilustran ese objetivo.

Ahora, es mirar el torneo y… ¡pfff! Un auténtico estorbo, una mesita de noche en el camino a oscuras hacia la cama; un tropiezo casi asegurado. No está la cosa para fiestas como para andar distrayéndose con partidos que no conducen a nada. La Federación ya se ha encargado de devaluar esta competición, y para la Segunda es una broma de mal gusto. Enfrentamientos cainitas entre conjuntos de la misma categoría y nivel similar, dos rondas, para luego encontrarse con un adversario de Primera que no disputa competición europea. Así que nada de taquilla.

Si los propios organizadores desprecian a los equipos de plata, ¿qué esperan de los clubes, de los jugadores, de los entrenadores, de los aficionados? Un trámite que hay que cumplir y punto. Para dar minutos a los menos habituales y no sacar conclusiones precipitadas. La Copa sólo es terreno abonados para sueños de los más grandes o los más pequeños. La clase media poco tiene que decir.