Claudio Barragán satisfecho con su equipo
Claudio Barragán satisfecho con su equipo
CÁDIZ CF

Claudio es humano y también se equivoca

El técnico cadista falló al apostar por dos delanteros y cederle la pelota al Real Oviedo
Por  17:04 h.

Claudio es humano, y por su condición el error es innato. Todos confiaban en su mano experta, la que nunca había fallado durante la temporada, pero se equivocó. Y Sergio Egea le ganó la partida. Dejemos a un lado lo del ‘canguelo’, la presión por ascender y la ansiedad que ha envuelto la eliminatoria. Son detalles que influyen, pero no son definitivos. Hablemos de fútbol, de lo que acontece sobre un terreno de juego y realmente decide los resultados.

En el Tartiere el técnico cadista sorprendía al argentino. Su equipo se plantó mejor ante un rival acelerado, se repartió mejor el campo y tuvo las ideas tan claras que la acción del gol es una repetición de los muchos que se han visto esta temporada en Carranza. Anularon a Héctor Font y el Oviedo se quedó sin conexión en ataque.

En la segunda parte, el argentino se lanzó a por el empate con la velocidad de Sergio García y el coraje de su ídolo Cervero, lo que espoleó a los suyos; y Claudio retiró a Márquez por Navarrete, favoreciendo ese ‘pasito’ atrás. Castigado.

En la vuelta, el míster de Manises imaginó un partido de poco fútbol, sin centro del campo, y apostó por los dos delanteros. Para resolver por la vía rápida. Su rival contrarrestó y le birló el balón con Generelo, Erice y Font, prescindiendo de la fuerza de Ogmba para actuar con los ‘jugones’. Un riesgo, un movimiento sublime. Así que la escuadra asturiano se adueñó de la posesión, marcó el ritmo, desgastó a los locales y los noqueó con el gol de córner de David Fernández.

Con los dos arietes en el campo, que no generan apenas fútbol asociativo y menos con Juanma desconectado, Claudio perdía otra carta más para usar desde el banquillo. Retiraba a Airam, un 9 que no responde de mediapunta, y Machado entraba pero más retrasado por un Espinosa desconocido en los últimos meses. Demasiados cambios, demasiados experimentos. Migue García, decepcionante esta temporada, podría haber servido de estilete para abrir la defensa azul… pero estaba en la grada. Con el equipo agotado solo dos cambios, mala planificación. Lo fácil es quedarse en la superficie, pero para llegar a la esencia hay que meter la cuchara. Y el plato supo horrible.