Juan Villar, en un entrenamiento en El Rosal.
Juan Villar, en un entrenamiento en El Rosal.
Cádiz CF

Una ‘renovación’ ficticia y prescindible

El amor a unos colores no entiende de contratos, pero el romanticismo en el fútbol es una utopía
Por  18:27 h.

Su renovación por el Cádiz CF fue ficticia. Porque cuando se renueva un amor, un compromiso, un idilio, sobran los ‘peros’. Y la renovación de Juan Villar con el Cádiz CF tenía uno muy grande, una condición ‘sine qua non’ para seguir de la mano en el futuro. Porque si se ama, se hace sin condiciones. Se ama de verdad. Que conste que nadie está obligado a ello. De hecho, ‘the special Juan’ puso una condición tan lógica y comprensible como absurda fue su puesta en escena. Seguiría de amarillo solo y exclusivamente si se conseguía el ascenso. No se consiguió y el mejor jugador del Cádiz CF  estos tres últimos años puso pies en polvorosa. Nada criticable. Es un profesional, se debe al balón y a sus 27 años se merece disfrutar de la Plata. Lo que sí es más criticable fue el acto de renovación ante los medios de comunicación que dio el Cádiz CF. Proclamar un amor incierto a bombo y platillo es prescindible. Siempre lo es.

Pero el Cádiz CF, y su directiva, no repararon en eso. Es más, se dio la continuidad de amarillo del de Cortegana casi que por hecha olvidando que por delante quedaba la más dura de las batallas, la real, la más importante y la que ha terminado de sacar de la guerra a un cadismo que aún se lame sus heridas.

Pasado el tiempo, o no, lo ideal hubiese sido informar mediante un comunicado o similar de que Juan Villar renovaría automáticamente con el Cádiz CF en el caso de conseguirse el ascenso y quedaría libre en el caso que, lamentablemente, se ha dado. Así, sin más. Sin alharacas de ningún tipo, sin rueda de prensa valdía, sin crear expectativas y sin, sobre todo, vender un amor ficticio a unos colores.

El pasado 30 de junio, martes, Juan Villar cumplía contrato con el Cádiz CF y quedaba libre. Lo del romanticismo en esto del fútbol no va más allá de jugadores que tienen su futuro ganado y pueden permitirse el lujo de quedarse un año, un par incluso, en Segunda con tal de no abandonar el club de sus sueños. Buffon en la Juve, Valerón en Las Palmas y pocos más. El resto, lógico, se debe a su vida, a su familia, y a su trayectoria profesional. La edad no pasa en valde y Villar tiró de sinceridad para explicar los motivos de porque no quiere quedarse en el club que le ha servido como trampolín para meterse en la Liga Adelante. Lo hizo en la entrega del mejor jugador para los oyentes de la cadena Ser y respondiendo a la pregunta del locutor Theo Vargas. «Renové con el Cádiz porque no se me pasaba por la cabeza jugar en Segunda A con otro equipo que no fuera este. Lamentablemente no ha podido ser y pienso que ya, con 27 años, me llega la hora de jugar en Segunda A», dijo con pena pero con la lógica ilusión de un profesional del fútbol.