Ortuño se lamenta sobre el césped en un partido con el Cádiz CF.
Ortuño se lamenta sobre el césped en un partido con el Cádiz CF.
Cádiz CF

Ortuño se equivocó

Tuvo que cederle el penalti a un compañero que estuviese con mejores sensaciones en ese momento
Por  18:39 h.

Es una cuestión de sensaciones, de conocerse, de saber que es lo mejor para el equipo. Y Ortuño no supo gestionar todo eso en el momento en que supo que había que tirar un penalti. Sobra decir que esta opinión vale lo mismo que un periódico de ayer por estar formada a toro pasado, pero no está de más detenerse sobre un asunto que puede ser capital en cualquier momento de cualquier partido. Eso sí, vale algo más que las de esos cadistas ‘ñíñiñí’ que discrepan con todo aquel que opina en contra de lo políticamente correcto y servicial porque para decir obviedades, mejor callarse.

La obviedad es que Ortuño es el lanzador de penaltis de este equipo. La obviedad es que hay que lavarse la boca este año antes de criticar al tipo que ha metido, con sus goles, al Cádiz en este bendito berejenal en el que andamos metidos. Dicho eso, iré al grano porque para decir obviedades ya está la cansina ‘clá’ del cadismo más coñazo. Ortuño falló, pero no falló porque tendría que haber sido otro el lanzador, y no necesariamente Aketxe. Pudo fallar porque no está bien. Y, ojo, no está bien de cara a puerta porque el trabajo que derrocha jornada tras jornada es increíble. Pero no se encuentra atinado últimamente. Se le ve obcecado con el gol, empeñado en marcar como sea, obsesionado por aportar en esta recta final con lo mejor que tiene, obstinado, con prisas, con demasiadas urgencias.

A Ortuño hay que decirle, y él lo sabe mejor que nadie, que los goles vienen solos y que cuando menos se buscan, más se encuentran. Por eso, porque se encuentra en un momento de estrés, porque quiere marcar como sea, no es bueno que se precipite. Y se precipitó. Su disparo lo dice todo. A las nubes, sin pensárselo, al bulto, a asegurar sin asegurar, sin confianza. Ortuño no estaba fino de cara a puerta en todo el partido y tuvo que salir de él dirigirse a cualquier compañero, no necesariamente Aketxer, repito, para cederle la responsabilidad del penalti.