Vizcaíno y Güiza, protagonistas del último capítulo cadista.
Vizcaíno y Güiza, protagonistas del último capítulo cadista.
Cádiz CF

Muchas gracias, Manolo

El fichaje de Güiza ha removido la tristeza y el aburrimiento convirtiéndolo en cabreo e ilusión, respectivamente
Por  19:21 h.

Le iba a llamar Don Manuel, pero tratándose de un sevillista como usted, he pensado que podría molestarle. Después le iba a llamar Manué, pero como eso es ‘mu’ de Cádiz y usted es ‘miarma’ he pensado que podría molestarme. Por eso le llamo Manolo, que es como se hace llamar y como le gusta ser llamado. Y le doy las gracias, sí. Se las doy, Manolo Vizcaíno, presidente del Cádiz CF. Y se las doy por el mismo motivo por el que otros le critican. Se las doy porque ha cambiado el decorado de la noche a la mañana.

Me importa un bledo que usted no sea cadista pese a embarcarse en un proyecto donde muchos que se parten el pecho por el escudo del Cádiz CF pasan de puntillas para no mojarse más de la cuenta. Me importa un bledo que le tachen de no escuchar a ese cadismo cansino que se ancla en el rencor antes que en el placer del perdón. Me importa un bledo que haya fracasado en su anterior curso. Y me importa un bledo porque después del enésimo batacazo en los anteriores ‘play off’ de ascenso, usted ha conseguido cambiar el chip y, bien o mal, escribir algo distinto en un libro que ya aburría repleto de personajes similares y que acababan firmando el mismo y patético final.

Manolo, usted ha sido capaz de que un servidor, y muchos otros, se haya vuelto a poner de acuerdo con más aficionados del Cádiz CF para debatir con ardor y pasión respecto a un tema que atañe al club de todos los gaditanos. Tras el fracaso de Bilbao, tras las lágrimas contenidas de quedarnos un año más en el pozo, tras el aburrimiento más soporífero, usted ha sido capaz de darle al cadismo una razón para que este comienzo de temporada no sea tan triste, plano, probable, esperado, aburrido y desolador como los cinco anteriores. Güiza, con sus detractores incluido, ha sido capaz por sí solo de hacer olvidar el fango que pisamos y sobre la mesa del cadismo no se habla de otra cosa que del ‘crack’ venido a menos. Por todo eso, este año, ya es distinto. Gracias.