Carrillo conduce el balón perseguido por tres rivales del Huesca.
Carrillo conduce el balón perseguido por tres rivales del Huesca.
Cádiz CF

La pizarra del Huesca-Cádiz CF

Los hombres de Cervera no supieron contrarrestar el dominio oscense en la primera mitad y les faltó físico en la segunda
Por  17:58 h.

Algo va mal. No lo dice nadie en especial, lo dicen los resultados por sí solos. Algo va mal y lo peor es que el entrenador no encuentra el remedio. No solo eso, no lo encuentra y para colmo las soluciones que tiene a su alcance (José Mari y Álvaro García) no están bien físicamente como para cargarles la responsabilidad de un partido entero porque simplemente no pueden. La única esperanza en estos momentos es que lleguen a recuperarla. Ponerse a pensar desde ya en enero resulta tan absurdo como irresponsable.

El Cádiz CF perdió en Huesca con más justicia que en Lorca, donde fue goleado. Y aunque cayó por la mínima, a los hombres de Cervera le pudieron caer muchos goles más después de entregar al contrario, muy superior en 70 minutos del duelo, toda la primera parte. Resulta inexplicable que un equipo basado en la concentración, la entrega, la solidaridad y la lucha pueda desconectar y ser apabullado sin apenas ofrecer resistencia. Cervera hizo un doble cambio como también hizo en Lorca. Es curioso que el técnico espere todo una parte para hacer cambios cuando entiende que la cosa puede ir a peor.

1.Un once sin galones

Es complicado acertar un once de Cervera, entre otras cosas, porque suele equivocarse en las últimas jornadas. Ayer en Huesca sacó una alineación sorprendente. El eje central de la zaga siguió siendo el mismo que hizo aguas en la segunda parte ante la Cultural Leonesa. Kecojevic y Villanueva prolongaron sus nefastos 45 minutos en Carranza con un partido donde el colombiano Cucho Hernández se movió como pez en el agua ante la pasividad de los centrales. Sin Servando y sin José Mari, solo Carpio y Cifuentes representaban la experiencia que faltó en un primer tiempo donde el Cádiz CF fue incapaz de frenar las acometidas alegres y valientes del conjunto oscense. Se echó en falta liderazgo para que el equipo reaccionase de algún modo. Hubo que esperar al segundo tiempo para que Barral y José Mari nivelaran la balanza del dominio y, lo más importante, la jerarquía.

Es curioso que Cervera espera toda una parte para hacer unos cambios que se piden solos dado el desarrollo del encuentro. Es como si en ese momento se pusiera en manos de la suerte, cerrara los ojos y confiase en que al descanso se puede llegar con solo un gol abajo. En Lorca tuvo suerte. También en Huesca. En ambos partidos se llegó al descanso con 1-0 y en ambos introdujo un doble cambio nada más salir de los vestuarios. Pero eso no quita para dudar de un método que puede llegar bien tarde si Akapo, Alexander, Melero, Vadillo o el Cucho Hernández meten el segundo. Otra cosa es que los recambios estén mal físicamente, como es el caso de José Mari, recién recuperado de una lesión y falto de ritmo.

2. Álvaro García, de más a menos y con demasiado trabajo 

Álvaro García no está para 90 minutos. Pese a ello, tiene que estarlos. Y es que el utrerano, sin Salvi en el campo, es el único capaz de crear algo de peligro. Ayer se pudo ver la versión más ‘messiniana’ del pequeño y desequilibrante jugador del Cádiz CF. Comenzó en la banda izquierda para irse a la derecha al cuarto de hora, desde donde llevó más balones al área rival. Alvarito no solo ataca, también tiene que defender. Eso le resta mucha más energía y provoca que en la segunda parte de él solo quede un ligero recuerdo. Para colmo, ante el Huesca, al ex del Granada B se le vio sumamente comprometido con el juego del equipo. Había veces que tenía que bajar al centro del campo para entrar en contacto con el balón e intentar llevarlo hacia delante. Desubicado y sin apenas ayudas, Álvaro García no apareció como debe aparecer, que es con espacios por delante para sus galopadas. Acabó extenuado y sin brillo alguno. Su entrenador debería recapacitar hasta cuánto es necesario que su mejor atacante gaste gasolina en la brega.

3. El Cádiz CF terminó el encuentro partido por la mitad

El Cádiz CF terminó el encuentro partido por la mitad. Los Carrillo, Barral o Moha, que entró por el desaparecido Aitor, eran tres islas en la zona atacante y las jugadas elaboradas apenas duraron los primeros veinte minutos que a José Mari le aguantó el tipo. Poco a poco, con la pérdida de fuelle del roteño, el equipo se fue partiendo facilitando así la labor de un Huesca que no tardó en hacerse con el control del balón y de la situación.

Otra sensación que dio los segundos 45 minutos fue el bajón físico aparente que dieron los hombres de Cervera. A diferencia de los primeros veinte minutos de la segunda mitad, según iban pasando los minutos el Cádiz CF parecía bajar los brazos paulatinamente. Eso habla mucho de la moral del equipo, que no debe estar muy bien. También la carencia del bloque unido que siempre fue el Cádiz CF de año pasado. En la sala mde máquinas, Garrido y José Mari sufrieron en demasía y el cansancio de ambos contagió a un equipo hundido.