Álvaro Cervera junto a su segundo en el Carranza
Álvaro Cervera junto a su segundo en el Carranza
Cádiz CF

Cervera se enroca

Hace bien el entrenador del Cádiz CF en seguir puliendo un sistema que le ha dado tanto
Por  16:19 h.

Cervera se enroca. Y hace bien. Y hace bien porque estaría feo cambiar de estrategia a medio camino. Distinto es que salga, pero desde luego lo más acertado es seguir exprimiendo lo que tanto ha dado a este equipo.

Y sí. La filosofía del entrenador no se sostendría mucho tiempo. Se ponga Cervera como se ponga. O nos pongamos como nos pongamos los que solo queremos que los de amarillo ganen y ganen y vuelvan a ganar. Por lo civil o por lo criminal. Porque un servidor no se aburre cuando juega su equipo. Nunca. Juegue como juegue. Me da igual. Cuando el Cádiz CF juega, el aburrimiento no existe. Al menos, para mí. Y mucho más en una categoría tan bonita como la Segunda. Ya en Primera, directamente, como si jugamos con tanques y pistolas en el campo…

Por eso, este Cádiz CF, más que nunca, hace bien en seguir puliendo el sistema con el que tanto ha conseguido. Hace bien en volver a intentar ascender jugando al error del contrario, a la contra, en definitiva, a ser un equipo carroñero del fútbol que nada expone y quiere todo.

Dicho lo anterior, Cervera y quienes le seguimos debemos admitir que el juego del Cádiz CF es horroroso. Da envidia sana ver jugar a equipos como el Huesca, Sporting, Rayo o incluso Cultural Leonesa, por decir algunos que la tocan desde atrás. Y por eso mismo, igual de orgulloso estoy con que mis jugadores corran como el que más como admito las críticas externas que pueda motivar el juego rácano y simplón de los de Cervera.

Haría bien Cervera en entender que las críticas a su juego no se deben a todo lo conseguido, sino a que más tarde que temprano el personal se aburrirá de pelotazos y demás porque el fútbol galáctico y la tele de pago por visión a maleducado a mucho seguidor de equipos humildes como el Cádiz CF, por ejemplo.
Queda poco para volver a soñar. Cervera se enroca en su estilo y hace bien. Después, ya se verá.