Pepe Szendrei, en una de sus visitas a la Ciudad Deportiva.
Pepe Szendrei, en una de sus visitas a la Ciudad Deportiva.

CÁDIZ CF

Szendrei «Sorprende que no salgan chavales de Cádiz»

El mítico portero húngaro, de visita en la ciudad, cree que «un equipo debe estar formado por jugadores de la casa y fichar a cuatro veteranos para la columna vertebral»

Por  9:00 h.

Pepe Szendrei (Karcag, Hungría, 25 de abril de 1954) ha vuelto a Cádiz. Solo una semana, de vacaciones. Se ha reencontrado con viejos amigos, incluso ha acudido a la Ciudad Deportivo para ver entrenar al club de sus amores. Y ya está de regreso en su tierra magiar, con la esperanza de que, en su próximo viaje a las costas gaditanas, su equipo sea tan de plata como el agua de sus playas.

Maneja un perfecto castellano que se trabajó en su época en el fútbol español, primero en el Málaga y luego en el Cádiz CF a finales de los 80 y principios de los 90. No ha podido cumplir su deseo de ser entrenador pero sigue relacionado con el fútbol ya que es representante de la marca Joma. Durante unos minutos, atiende a CANAL AMARILLO para charlar del deporte de su vida y de esa escuadra donde escribió sus mejores páginas.

Szendrei defendía la amarilla con el Cádiz CF en Primera División. En una entidad humilde «donde todo era sufrimiento pero siempre acabábamos con un final feliz». Recuerda «esos entrenamientos en el barro, porque cuando llovía en la ciudad deportiva los campos apenas tenían hierba, eran de tierra. Y entrenábamos subiendo escalones y haciendo dominadas con Lorenzo Buenaventura».

Ahora han cambiado ¡tantas cosas! «La Ciudad Deportiva del Rosal es espectacular, el estadio es maravilloso. Tienen once mil abonados, y vi fotos de las horas previas al partido contra el Oviedo, con la calle entera de amarillo, y me dio mucha envidia». Por eso «no entiendo cómo este equipo está en Segunda B».

Szendrei encuentra alguna explicación, «aunque como decimos en mi país, es mucho más fácil dar consejos que dar pan». Desde fuera es complicado, pero «me sorprende que no salgan chavales de Cádiz con estas instalaciones. En mi época había cinco o seis en el equipo titular y ahora hay uno (Tomás). Y más estando en Segunda B, donde medio equipo tendría que ser de la casa».

El húngaro entiende que para llegar al éxito, un club como el Cádiz CF «debe trabajar mucho más con la cantera. Porque en Andalucía los niños nacen para jugar al fútbol, es un juego divertido y de toque. Quizás aquí está el fallo, que no se ha sabido explotar».

Palabra de Szendrei

Pepe Szendrei entiende que «la clave es contar con jugadores de tu tierra y firmar a 3-4 futbolistas con experiencia que sean la columna vertebral del equipo: un portero, un central, un centrocampista y un delantero. No es algo nuevo, es lo que se ha hecho toda la vida».

Szendrei abandonó el Cádiz hace más de 20 años pero pocos veranos falta a su cita con esa ciudad. «Es una enorme alegría que después de tanto tiempo me sigan recibiendo con tanto cariño. Me he dejado el corazón en Cádiz. No cambiaría ese lugar por ningún otro, y es que visto el resultado no puedo quejarme».

En la Hungría de Puskas y Kubala, aquella que imponía su tremendo poderío en los Europeos de los 60, queda muy poco de todo aquello. Nada más que recuerdos. «Pasa como en Cádiz. No se ha cuidado la cantera, no se ha trabajado con los chicos. En los últimos años han mejorado muchísimo las instalaciones pero hace falta contratar buenos profesionales de los que aprender».

Mira con nostalgia la Tacita de Plata y confía en celebrar el ascenso en el próximo año 2016. «La próxima vez que vuelva ese equipo tiene que estar en Segunda A. Este público merece mucho más».