La afición de Carranza ya ha visto caer a sus pies varios de sus jugadores víctimas de una lesión.
La afición de Carranza ya ha visto caer a sus pies varios de sus jugadores víctimas de una lesión.

Cádiz CF

‘Stranger Things’ en el Cádiz CF

Son varias las lesiones que preocupan en un vestuario aquejado de males, algunos fuera de lo normal

Por  8:32 h.

Stranger Things en el Cádiz. Cosas extrañas, casos sin cerrar o en plena investigación. El caso es que los capítulos médicos que se están viviendo esta temporada, a parte de muchos, son curiosos y cuanto menos, sospechosos.

La ristra de lesionados es asombrosa. Cantidad de jugadores aparecen y desaparecen por la enfermería con la naturalidad que un colegial cambia de clase. Además, y lo mejor de todo, es que las cosas extrañas apenas están restando credibilidad a los médicos y recuperadores del conjunto gaditano.

Como en las mejores series de ciencia ficción, ha habido incluso pacientes que han tenido que ir a otra ciudad para ponerse en manos de otros especialistas para garantizar que lo que se le estaba haciendo en casa estaba bien recetado. Fueron los casos de Álvaro García, Sankaré y José Mari, que hace poco más de un mes realizaron una visita a la prestigiosa clínica murciana de los doctores De Prado y Ripoll para comprobar la evolución de unas lesiones que se estacaron en su recuperación. Desde Murcia dieron el visto bueno al tratamiento de los tres jugadores, que salvo la excepción del senegalés, han vuelto a la competición con la fuerza idónea.

Sin duda, el caso que más preocupa en el Cádiz CF es, precisamente, el de Sankaré. El defensa central fue operado al final de la temporada pasada y aún no ha vuelto a jugar. Ha habido días en los que se le ha visto correr por el El Rosal ante la alegría de sus compañeros pero al poco ha tenido que volver a las eternas sesiones de gimnasio. Son muchas las especulaciones que rodean la situación de un jugador que sufre una artrosis en su rodilla derecha y por la que no ha podido volver a los campos de juego aún. Los más optimistas dentro del club desmienten la posibilidad de que la lesión le pueda finiquitar su carrera deportiva mientras que otros son algo más pesimistas y prefieren tocar madera para que el imponente defensa africano se rebele contra su situación y salga vencedor de un combate diario contra una lesión degenerativa. De momento, sigue trabajando duro en pos de su regreso cuanto antes aunque se le esperaba para el pasado mes de octubre. La preocupación del jugador es tal que desde esta semana se ha puesto en manos del médico del Sevilla, Javier Cansino, para probar otra fórmula que le pueda garantizar su vuelta a los terrenos de juego.

Menos preocupante fue otro caso extraño que por suerte ya forma parte del pasado. Sucedió con el tobillo de José Mari, que pese a lesionarse en el Trofeo Carranza debutó forzando una semana después en Córdoba para caer lesionado a la media hora de partido y perderse, como consecuencia, un mes de competición motivada por un edema óseo. Al roteño le ha costado coger la forma física pero ya forma parte del once titular de Cervera.

Una legión de lesionados

Rubén Cruz, Moha Traoré, Carpio, Garrido, Barral, Rober Correa, la apendicitis de Perea en la pretemporada y sus posteriores secuelas físicas, Álvaro García o Marcos Mauro son otros de los jugadores que han tenido que pasar por una enfermería cadista que por semanas ha parecido el camarote de los hermanos Marx. Y por supuesto, el equipo, como han dejado claro los resultados, se ha resentido en lo deportivo.

Igual un día caía uno que caía otro. Igual un día entrenaba uno que entrenaba otro. Igual un día aparecía por el césped uno que el anterior día estaba lesionado como que tomaba el camino contrario otro que correteaba como si nada el día anterior. Cervera, con gran filosofía, no ha tenido otra que acostumbrarse a la situación y asumirla.

Aunque también el entrenador del Cádiz CF ha pasado, y por lo que sus palabras indican, está pasando por esos momentos en los que cualquier técnico que se precie comienza a ver fantasmas. Lógico, entre tanto caso paranormal que está asolando a su vestuario. Cervera, uno de los entrenadores que más crédito del entorno y de la prensa tiene de los últimos años en Carranza, está llegando a pensar incluso que su trabajo está en entredicho. Su renovación por dos años y el halago continuo que recibe por parte de aficionados y medios parece no convencerle. Él sigue en sus trece y cree que no tiene todo el crédito que se piensa. Se equivoca ‘el catequista’. No tiene importancia, incluso poco se piensa para las cosas que le están pasando y con las que le está tocando gobernar un barco que por muchos avatares que está recibiendo sigue manteniéndose en flote y con la vista siempre levantada hacia un horizonte ambicioso.

Sin duda, el hecho que de que se haya puesto la lupa al trabajo de su ‘profe’, Patricio Pérez Fon, hombre de su confianza, tampoco ha ayudado para que Cervera las tenga todas consigo en cuanto a la crítica hacia su cuerpo técnico. Pese a las lógicas suspicacias que motivan tantas y tantas lesiones, desde la cocina del vestuario amarillo se defienden argumentando que la mayoría de las lesiones han venido como consecuencias de golpes con rivales y que no han sido tantas musculares como se hace ver desde los diferentes medios. Con razón o sin ella, la legión de lesionados que asola el vestuario amarillo es un arma recurrente para explicar el irregular momento deportivo de un Cádiz CF al que le parece haberle echado un mal de ojo.

Pero para mal de ojo el que sin duda ha sido de los casos que se sale más fuera de lo común. Este ha pasado en las últimas jornadas. Porque qué decir de la situación de Abdullah. La lesión del jugador nacido en Marsella ya ha sido el colmo. Se le durmieron las piernas. Así. Tal cual. Sucedió ante todo su público el día ante el Rayo Vallecano pero sus males ya le pasaron días atrás aunque más por temor que por pragmatismo, el jugador no quiso darle más importancia. Le pasó en algún entrenamiento. Sentía que durante el ejercicio se le dormía una pierna pero llegó el duelo ante el conjunto madrileño y de pronto se le durmieron las dos. Asustado, se fue al suelo y pidió la asistencia médica y por supuesto el cambio. Al jugador se le están haciendo tofo tipo de pruebas. Desde análisis de sangre a resonancias pasando por electros buscándole el síntoma de lo que padece. De momento, todas las pruebas, también neurológicas, han salido negativas. Estos días ha sido citado por su selección de Comoras, donde el equipo médico de su Federación, en comunicación permanente con los médicos del Cádiz CF y de la mutua, siguen evaluando el estado físico y nervioso del futbolista.

Por último, está el último episodio de Salvi Sánchez, que cayó ¿lesionado? el pasado domingo en Almería tras el choque de su rodilla con un rival que le hizo falta. El extremo siguió jugando unos minutos pero acabó cambiado y viajando de regreso a Cádiz con hielo en la rodilla y medicado para los dolores. Hizo reposo dos días antes de volver a entrenar y de someterse a una resonancia que indicaba un esguince del ligamento lateral interno de la rodilla. Una lesión incómoda pero muy alejada de los dos meses que minutos antes de realizarse la prueba Quique Pina se aventuró a diagnosticar con dos meses de baja. Pero las sensaciones del jugador no solo se alejaban de las palabras de su consejero delegado sino que también lo hacían del informe médico, que aunque era positivo no lo era tanto como para figurarse ver jugar a Salvi este mismo lunes tal y como está empeñado el propio futbolista, que ha entrenado el pasado viernes con total normalidad para perplejidad de propios y extraños. Desde luego, todo lo que pase en este Cádiz CF parece cosa de un brujo.

Son tantas las lesiones que han visitado al vestuario cadista que si se estuviera en otro país donde el esoterismo y la brujería estuviesen más aceptados no sería raro ver a un hechicero paseándose por la ciudad deportiva del Rosal. De hecho, seguro que algún aficionado de los viejos del lugar ya está pensando en colarse en Carranza con una ristra de ajos para repartirlos por el verde del estadio gaditano.