Salvi salta durante un ejercicio en El Rosal.
Salvi salta durante un ejercicio en El Rosal.

Cádiz CF

Salvi se sobrepone al escalón

El afán de superación del sanluqueño le vale para conseguir adaptarse a la Segunda

Por  20:12 h.

Muchos de la grada de Carranza debieron callar mucho tiempo la pasada mañana del domingo. Bueno, seguramente hablarían cuando Salvi, el sanluqueño procedente del Villanovense hace dos temporadas, se iba de su par y sacaba un centro errático. Lo suele hacer, para su desgracia y la de todos los cadistas, muchas veces. De hacerlo bien, el escudito que llevaría pegado a su corazón seguramente no sería un triangulito con dos leones. No centra muy bien en carrera, no. Para qué negarlo. Y no. Tampoco tiene un ‘uno para uno’ letal como se pudo comprobar ante Getafe o Reus. De tenerlo, tampoco vestiría amarillo.

Él es Salvi. Un futbolista de perfil bajo -de momento- que llegó de un club humilde de Extremadura y que muchos pudieron ver en él a ese otro extremo vez lo que se llamaba Gato y vino con Gaucci. Pero del segundo nadie se acuerda, en cambio, del primero es presente cadista y una de las dos armas con las que cuenta Cervera para volver locas a las defensas contrarias. Pueden preguntar en Soria…

Pero lo cierto es que mientras su compañero en la otra banda lo ha subido con soltura y desparpajo de dos en dos los escalones que llegan a Segunda, a Salvi le está costando más. Curiosidades del fútbol, el sanluqueño fue mucho más protagonista el año pasado durante la Liga regular que el hoy afamado y con ofertas de Primera Álvaro García.

Pero no por ello Salvi se está escondiendo. Lo ha pasado mal este año. Ha tenido problemas musculares e incluso Cervera le ha tenido que apretar las tuercas para que no se relaje en defensa y motivarle más en ataque. Ha probado el banquillo más de lo que quisiera pero solo gracias a su tesón, su fe su constancia y su trabajo el sanluqueño está intentando volver por sus fueros.

Negar que no ha notado el cambio de categoría sería un error piadoso. Lo mismo que negar que se está sobreponiendo con carácter, garra, fe y confianza en lo que hace. No se cansa de intentarlo pese a que nota en sus carnes que el nivel de sus marcadores ha subido una barbaridad. Pero no para de intentarlo y son muchas las veces en las que sale vencedor. De ello se han percatado sus compañeros, que en los tres últimos tres partidos no han parado de buscarlo para que profundice y saque centros a granel. Uno van bien dirigidos, otros no tanto, pero el hecho de que pise la línea de fondo cerca de siete por partidos ya es de por sí meritorio. Y claro, peligroso para el rival.

El domingo volvió a marcar. Y manda narices que se diga que le está costando adaptar su nivel a la categoría tras haber marcado cinco goles. Queda un mundo por delante, pero el año pasado se quedó en ocho. Bendita ‘mala’ adpatación