Pablo Molina, uno de los más firmes valores del Cádiz B.
Pablo Molina, uno de los más firmes valores del Cádiz B.

CÁDIZ CF

¿Quién juega en el Cádiz B?

La afición reclamó en Carranza que Claudio apostara por el filial, pero el líder de Primera Andaluza tiene poco que ofrecer aún

Por  19:58 h.

«Saca al Cádiz B, saca al Cádiz B, saca al Cádiz B». Carranza dictaba sentencia el sábado. La afición, molesta con sus futbolistas, reclamaba al entrenador que tirara del filial. Obviamente, este mensaje no se puede interpretar de forma literal; en realidad es un tirón de orejas de una hinchada que cree que el segundo equipo podría hacerlo mejor solo con actitud y compromiso.

La inmensa mayoría no piensa que esta crisis se solucione con los chicos de Fernando Niño. Pero ¿quién juega en ese Cádiz B? El líder de Primera Andaluza ha perdido a sus mejores jugadores con la salida de Diego González (Sevilla), Pepe Castaño (Villarreal), Sana (Olot) y José Mari (San Fernando).

Los técnicos del club no creen que haya nadie preparado para dar el salto, amén de Alberto Quintana, que ha vuelto a bajar al B. Es que son dos escalones, y eso se nota una barbaridad. La diferencia entre Segunda B y Primera Andaluza es tremenda, como se alertaba la pasada campaña, y es que con mantener la base del curso anterior este conjunto es el mejor de todos los que están en liza y serio aspirante al campeonato.

La política de vender a canteranos para estabilizar las arcas y cuadrar el presupuesto ha provocado que en este momento no se pueda tirar de la cantera. Aún así, Niño cuenta con algunos alumnos aventajados.

Cádiz B: Aún por hacer

El de más nombre es Pablo Molina, Cádiz en estado puro. Carácter en esa banda izquierda para ser uno de los jugadores carismáticos de este club en un futuro. De la cosecha del 95, destacó en pretemporada. Está por hacer y por delante tiene a Tomás, Andrés y Pavez. Un veterano y dos jóvenes, así que las puertas se le han cerrado esta campaña.

En ataque sigue en progresión el delantero Román, que hace goles y aporta mucha fuerza al ataque. En pretemporada fue de los máximos anotadores del primer equipo. Junto a él se destapa Manu Vallejo, el único juvenil y firme apuesta de la entidad se ha convertido en la sorpresa más agradable de este inicio. Desde la izquierda hace goles y reparte asistencias por igual, pero solo tiene 18 años y no parece que Claudio lo considere una solución.

Más consagrados en el Cádiz B, por experiencia y año, Tenorio y Juanfran aguantan a la espera de su oportunidad. El primero, central, es un zaguero alto y fuerte, buen acompañante. El segundo llega de Sevilla y es un centrocampista de brega. Garrido es el único del primer equipo y el míster desea reforzar esta posición en invierno.

Pocas soluciones, por no decir ninguna. Los seis años en Segunda B han sesgado las categorías inferiores; las perlas han volado y el descenso a Primera Andaluza deja a unos canteranos jóvenes y sin nivel para pelear por el ascenso a Segunda. Quizás alguno en un momento puntual puede tener su lugar este curso, algo harto improbable, pero la afición se puede ir acostumbrando a las mismas caras de siempre. O ilusionarse con el mercado invernal.