Servando, único jugador junto a Garrido que se mantiene en el Cádiz CF desde aquel 'play off'.
Servando, único jugador junto a Garrido que se mantiene en el Cádiz CF desde aquel 'play off'.

Cádiz CF

(PREVIA) Regreso a Oviedo para conquistarlo

El Cádiz CF de Cervera acude con la esperanza de frenar las aspiraciones de un rival que le arrebató un sueño

Por  12:30 h.
Real Oviedo
0
Cádiz
0
Real Oviedo: Juan Carlos, Johannsson, David Fernández, David Costas, Cristian Fernández, Erice, Borja Domínguez, Susaeta, Berjón, Michu y Toché.
Cádiz CF: Cifuentes, Carpio, Aridane, Sankaré, Brian, Abdullah, José Mari, Álvaro García, Salvi, Imaz y Ortuño.
Árbitro: Isidro Díaz de Mera, manchego.
Partido correspondiente a la vigésimo-octava jornada de Liga. No habrá la protocolaria comida de directivas por negativa del club astur, que ha pedido esta semana que el Cádiz CF pida disculpas a los 155 aficionados carbayones que se quedaron sin entrar en Carranza en el 'play off' de ascenso pasado.
Nuevo Estadio Carlos Tartiere. Se espera una magnífica entrada ya que desde el club local se han promocionado entradas más baratas a los socios para este partido.

Ante todo, esto es fútbol. Por tanto, se está ante un disfrute, un divertimento, un ocio, una bendición para el que ame este deporte y para el que quiera a unos colores. Pero sin perder la perspectiva de que esto es solo un deporte, un juego, una forma de alegrarse la vida (también de amargársela) y en donde la violencia y las disputas, más allá de la carga habitual entre aficionados que le dan salsa a todo esto, no debe nunca jamás cargarse el espectáculo. Eso sí, y como diría Valdano, no hay que olvidar que «el fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes».

Asumido esto, hoy en Oviedo se ven las caras dos rivales que últimamente no se caen muy bien por culpa de lo acontecido en un ‘play off’ que dejó muchas cosas desagradables a su espalda. Agresiones en Oviedo entre aficionados de un equipo y otro cuando los autobuses de los equipos llegaban al estado Nuevo Tartiere, la polémica de los famosos 155 hinchas carbayones que se quedaron fuera de Carranza por motivos de seguridad pese a tener entradas, cruce de declaraciones entre una y otra directiva, desplantes en el palco de Carranza por parte de los directivos oviedistas, la guasa gaditana de animar el previo al encuentro de Carranza con la cancioncilla de Rafael que tanto se disfrutó –ahí sí, con acierto y genio– en el descanso del partido de ida, la bufonada del delantero Cervero, ya ascendido, cachondeándose de toda una afición al imitar el estiramiento que le hizo a Mantecón y que provocó la expulsión de Garrido, recurrida posteriormente por el Cádiz CF y atendida por el Comité de Competición para indignación de la directiva ovetense, que no dudó en cargar las tintas y acusar de favoritismo ante la Federación a su rival. Un sin fin de motivos por los que Oviedo y Cádiz CF, con dos aficiones ejemplares a sus espaldas, hoy por hoy, no tienen ganas de sentarse a compartir mesa y mantel.

Bueno, no así del todo. Por parte de los responsables del Cádiz CF sí que existían, pero por parte de la directiva astur ha sido la de esquivar la mano que le tendía el club gaditano.

Así las cosas, por supuesto que hay ganas de revancha en el Cádiz CF mientras que por el otro lado sigue habiendo ganas de seguir haciendo justicia -ya ganaron 0-2 en Carranza en la ida- por esos 155 hinchas que se quedaron fuera de Carranza en la fiesta de un ascenso que la hinchada amarilla tuvo que comerse con deportividad e impotencia.

Y sí. Más allá de que algunos pierdan la chaveta con insultos y demás, estas cosas dan vidilla al fútbol en su perfil más argentino. La pasión, si se sabe controlar, es un ingrediente maravilloso para esperar la disputa de un partido. Y este duelo de hoy tiene todos los condicionantes para vivirlo como si fuese una final de la máxima competición. Mucho más para dos equipos y dos aficiones que hace poco arrastraban sus escudos por el fango de la Segunda B. Es un partidazo. Así, con todas las letras.

Y lo es porque ambos equipos, rivalidad y comunicados incendiarios al margen, han hecho bien su trabajo en el campo desde que han vuelto a Segunda. Al Oviedo, que cursa su segundo año consecutivo en la categoría, ya se le exige algo más que al Cádiz CF, que está de nuevas y, por tanto, con menos presión.
Hoy el Cádiz CF no estará tan acompañado como lo estuvo en aquel dichoso ‘play off’ con Claudio en el banquillo. Sin embargo, los hombres de Cervera se saben depositarios de una misión: darle la alegría máxima a una afición que lo verá por la tele entre papelillos, risas, coplas y… ¡ay como les dé por asaltar el fortín!

No será fácil. El Oviedo lleva cinco partidos seguidos ganando en su feudo. Ahí es nada. El Cádiz CF llega cargado de moral tras el 0-3 en Los Pajaritos pero en la cabeza de todos los jugadores está que Soria no es lo mismo que Oviedo. Espera el Tartiere, todo un campazo. Espera una afición espoleada por la directiva y el entrenador para llenar las gradas con ocasión de la visita de un Cádiz CF al que se le espera con las uñas afiladas. Y menos mal que ascendieron…

Por eso, esta noche este Cádiz CF tiene la oportunidad de ganarse el corazón, sino lo tiene ya, de todo el cadismo. Los de Cervera saldrán convencidos de saberse observados por una afición que los alentará desde la distancia y a ritmo de 3×4 chirigotero. Todo cadista está inmensamente orgulloso de este equipo, que hoy volverá a batirse el cobre en el campo de batalla carbayón. Para este choque ha acudido el gudari Garrido, que lleva cuatro semanas sin jugar por un golpe en el antebrazo ante el Mallorca. Ya se sabe que Cervera no le gusta arriesgar con jugadores ‘tocados’, pero si lo hace con el vasco ya se podrá afirmar que para el entrenador cadista este partido, diga lo que diga sobre la permanencia, sí que es una final. Y una final por el ascenso.

Juegue o no Garrido, lo que tiene claro este Cádiz CF es que saldrá al Tartiere como sale siempre. A ganar, pero a saber sufrir. El equipo, el bloque, la legión de Cervera cree a pies juntillas lo que dice su entrenador. Todos juntitos, bien armados, replegaditos y mordiendo en cada balón. Esa son las consignas para pasar los minutos, que seguro que llegarán, en los que el Oviedo achuche y meta a los amarillos en su campo. Si se consigue parar el chaparrón, que se agarren los machos porque las balas amarillas están bien engrasadas. Pase lo que pase, hoy es un día para disfrutarlo. Y ojo, oviedistas y cadistas. Que esto es ‘fúrgol’. Conviene no olvidarlo.