Pepe Bermúdez, en su juventud y en una de sus últimas visitas al Ramón de Carranza.
Pepe Bermúdez, en su juventud y en una de sus últimas visitas al Ramón de Carranza.

CÁDIZ CF

(PERFIL) El cadismo, de luto por el fallecimiento de Pepe Bermúdez

Un portero pequeño y un enorme profesional, volaba con los saltos y es de los arqueros más recordados de la historia del Cádiz CF

Por  13:18 h.

El Cádiz CF está de luto debido al fallecimiento de José Bermúdez Melero a los 77 años. Fue jugador del equipo amarillo, uno de los porteros más recordados de la historia del club gaditano, donde triunfó en la década de los sesenta.

Con un total de ocho temporadas en el Cádiz CF, su trayectoria en el equipo se divide en dos etapas: una desde el año 62 hasta el 68; y otra desde 1972 hasta 1974, tras jugar con el Celta y el Córdoba en Primera División. Sin embargo, tras su regreso en el 72 una importante lesión le impidió volver a rendir como el gran portero que siempre ha sido.

Desde el Cádiz CF han mostrado su más sincero pésame por la pérdida. Canal Amarillo ha rescatado como homenaje un perfil de Pepe Bermúdez, que hablaba con este medio con motivo del Centenario del Cádiz CF. Descanse en paz.

Pepe Bermúdez: Guardameta del Cádiz CF (1962-1973). Un portero pequeño, un enorme profesional

Todavía se emociona cuando habla del Cádiz CF. “Es una parte de mi vida imborrable”. Pepe Bermúdez Melero (5 de mayo de 1938-18 de febrero de 2016) dejó la huella de sus manos en este Cádiz CF centenario, y no sólo por su sobriedad bajo palos o su agilidad en el marco (“nadie saltaba más que yo”). Era, ante todo, una excelente persona, muy querida por todos sus compañeros. “Mi mejor recuerdo es cuando después de un partido, subí al autocar y toda la plantilla comenzó a aplaudirme y a felicitarme por mi actuación”.

De ahí que mantenga una amistad inquebrantable con Manolo ‘Bicicleta’ Soriano, su pareja de hecho, o con Pedrito, siendo el padrino del cantante Lucas.

Un escudo del Cádiz CF da la bienvenida en la puerta de su casa, en Jaén. También guarda una piedra de las murallas de la ciudad, y recuerda que su hijo mayor nació junto al Ayuntamiento, en San Juan de Dios. Sus memorias son inabarcables, pues se mantuvo en la Tacita durante ocho años, en tres épocas diferentes, en los que que disputó 128 patidos de Liga, 8 de Copa, y encajó 179 goles. “Tenía ofertas de otras categorías pero el presidente Márquez Veiga, que quería mucho a su Cádiz CF, no me dejaba salir”.

Anteriormente actuó en Primera División con el Celta de Vigo y el Córdoba. Es un mito de la entidad celeste, y una figura inolvidable en el Cádiz CF de la década de los 60.

Como persona era grande, como portero algo pequeño. “No era muy alto, pero volaba con los saltos. No lo digo yo, que lo dicen los cronistas de la época”. Así lo atestigua con innumerables recortes de prensa, que destacan su sobriedad, la colocación, su agilidad y su buen saque de puerta. Pero, sobre todo, realzan su profesionalidad. “Siempre me cuidé mucho. No fumo, no bebo, y trabajaba al máximo en los entrenamientos”.

Otro dato digno de mención es que jamás fue expulsado con la camiseta amarilla. Es más, ni siquiera fue amonestado. Y eso que sería titular prácticamente desde su llegada. “Tuve una lesión en el hombro, vine a Cádiz y empecé a jugar bastante bien. Aquí me quedé”. Precisamente, una lesión en la clavícula forzó su retirada.

Hace dos años recibió un emotivo homenaje de la Federación de Peñas Cadistas. Estuvo presente en el Ramón de Carranza, en ese escenario donde vivió sus mejores tardes. No olvida “a esa afición maravillosa”, ni tampoco a todos esos compañeros con los que intenta no perder el contacto.

Bermúdez fue un profesional intachable, un gran portero y una mejor persona. Y un cadista más en tierras jienenses.

DEP