Wilson Cuero pelea por la pelota.
Wilson Cuero pelea por la pelota.

CÁDIZ CF

La Hoya Lorca-Cádiz CF (1-1): A punto de ganar, a punto de perder

Los amarillos merecen más por ocasiones pero un error defensivo les condena a sumar el cuarto empate a domicilio de la temporada

Por  20:05 h.
La Hoya Lorca CF
1
Cádiz CF
1
La Hoya Lorca: Salcedo; Pina (Poley, 76'), Alcántara, Mario Ramón, Antonio López; Pardo, Rubén Martínez, Airam, Omar (Carlos Martínez, 56'); Alex Bernal y Gassama (Julián Domínguez, 73');
Cádiz CF: Cifuentes; Tomás, Josete, Servando, Mantecón; Garrido, Abel Gómez, Salvi (Aridane, Kike Márquez (Machado, 67'); Hugo (Lolo plá, 46') y Wilson Cuero.
Goles: 1-0: Córner botado desde la derecha y Antonio López le gana la marca a Garrido para cabecear a gol (58'); 1-1: Internada por la derecha, el disparo de Abel no encuentra puerta pero Wilson Cuero marca en el rechace.
Árbitro: Miguel García Aceña (alicantino). Tarjeta amarilla a Gassama, Antonio López, Abel, Salcedo, Carlos Martínez. Expulsado por Mantecón por doble amarilla.
Estadio: Francisco Artés Carrasco. Terreno de juego en muy malas condiciones.

El Cádiz CF empata a domicilio. Otra vez, sí, otra vez. En su punto. A punto de ganar, a punto de perder, y a punto a punto que continúa sumando como visitante. Puntualizando. A los puntos merece más, por ocasiones, por juego y por situaciones de gol; el punto flaco sigue siendo esa defensa que cedía un tanto a balón parado, el punto a favor de los lorquinos. Y queda ese punto amargo, algo crudo, lejos a pasarse que para eso ya está Carranza.

Queda de nuevo esa sensación de que se escapan dos. Dos puntos y dos penaltis muy claros que se zampaba el pelado trencilla Aceña García, tan casero como este Cádiz CF. Sumando el pésimo estado de la hierba del Artés Carrasco, las ocasiones fallidas por un Cuero cegato y un Salcedo tremendo, y que el rival es de los más duros del Grupo IV y se le concedía la ventaja inicial, el gesto torcido va tomando una posición más favorable. Debió ser mejor, pero pudo ser peor.

El Cádiz CF se olvidaba del escenario, del graderío vacío, del césped infame, del vacío sonoro y visual, y se lanzaba a por los tres puntos que valen igual en Carranza que en Lorca. La Hoya se presentaba como una escuadra rocosa, invicta y casi imbatida, sólida y reacia a ceder ocasiones al adversario.

Más este Cádiz CF posee un potencial ofensivo inmenso, quizás sin la pegada particular del tridente del pasado año pero con nuevos recursos como la velocidad por banda y el talento asociativo entre líneas. Así arrollaba a los lorquinos en los primeros compases, generando ocasiones que en última instancia se estrellaban con el cuerpo de un rival cuando el cuero enfilaba a gol (en ellas se cometía un penalti claro por manos de un zaguero blanquiazul) o se marchaba fuera por centímetros.

Se mantenía la inercia de las anteriores visitas. Oportunidades sin efectividad. Esa falta de acierto equiparaba fuerzas, amansaba a los amarillos. Hasta el final no volvían a conectar. Los movimientos de Cuero se asemejaban a un pívot, con su marcador siempre tomándole la espalda. La lucha del colombiano no ofrecía recompensa y en la mejor opción disparaba muy forzado a manos de Salcedo, pagando tamaño esfuerzo.

Se quedaba a medias. Un buen arranque y un decente final, con el ‘inter-tedio’. El césped no acompañaba, el rival cerraba bien con intensidad a veces excesiva, y el empate volvía a contemplarse como una buena opción. Faltaba gol, el que sobra en casa con Dani Güiza como referencia.

Claudio no andaba muy satisfecho y sacrificaba a Hugo, oscuro en su regreso al Artés Carrasco, donde era una estrella que esta vez no pudo brillar. Kike Márquez se escoraba a la izquierda, el lugar en el que rinde más indiscutiblemente porque tiene espacios, y Lolo Plá pisaba el campo y de primeras servía un balón de oro a Cuero. Pero el delantero, por enésima vez, erraba ante el meta con un disparo telegrafiado.

Necesitaba marcar y así lo entendían sus compañeros. El duelo cambiaba las tornas. La Hoya llevaba el control, marcaba el ritmo y el Cádiz CF metía miedo al contragolpe. Salvi optaba por la acción individual y Salcedo mostraba por qué es el Zamora de la categoría.

Los visitantes perdonaban misericordiosos y la pifiaban en una de esas acciones que se ha recalcado durante toda la semana. El Brocoli mecánico cimenta su éxito en el balón parado. Bernal botaba un córner cedido de manera infantil por Cifuentes y el central Antonio López entraba como un toro para cabecear a gol. Le ganaba la partida a Garrido y noqueaba a los gaditanos.

Restaba aún media hora pero al Cádiz CF se le notaba incómodo. No esperaba ese jarro de agua fría, no lo contemplaba al pensar que había hecho méritos para ir ganando. Machado sustituía a Kike, desconocido durante todo el choque. La Hoya solo había recibido un tanto y ya había cerrado la puerta, parecía imposible encontrar un resquicio.

Solo Plá tenía claridad, y encontraba ayuda en Fran Machado. El delantero extremeño lo intentaba con un disparo que llegaba rechazado a Cuero, trabado en última instancia en otro claro penalti. El colombiano se desesperaba, pero segundos después disponía de una oportunidad para redimirse.

Una internada de Salvi la malograba Abel pero Cuero, con la caña preparada, enganchaba el disparo a un ángulo ya imposible para un Salcedo primoroso. Otro punto que rescataba los amarillos, que siguen sumando de uno en uno. En la recta final, el Cádiz CF daba un paso adelante para cosechar su primera victoria a domicilio y en una contra perdía a Mantecón, expulsado al cortar una jugada peligrosísima.

Con el 1-1 terminaba un duelo que el Cádiz merecía ganar, estaba a punto de perder y al final empataba. Tan contentos, tan insatisfechos, como cada dos semanas.