Eddy Silvestre y Aridane superan obstáculos en un entrenamiento.
Eddy Silvestre y Aridane superan obstáculos en un entrenamiento.

Cádiz CF

La etapa reina del Cádiz CF llega a su descenso

Al once amarillo le esperan cuatro partidos ante rivales de la zona media-baja de la clasificación

Por  8:00 h.

Se ha coronado el puerto especial de montaña y se ha llegado a la línea que separa la subida de la bajada con el semblante recio, con la carita rojita pero con buen color y, además, se ha llegado rodeado de ‘tifosis’ que vitorean alrededor de un equipo que ahora se abrocha el maillot, se lo sube hasta el cuello para no coger frío en el descenso, se coloca bien sobre la bicicleta y se prepara para bajar una montaña de la que ha salido herido pero airoso, muy airoso.

Por supuesto que no por bajar, ahora, todo va a ser más fácil, sobra decirlo, pero lo que es evidente es que comienza la cuesta abajo después de superar ocho puertos de montaña donde se han pasado toda una serie de vicisitudes en su ascenso.

La montaña, como todas, ha tenido sus picos. Y el Cádiz CF la comenzó a lo grande. Y tropezando. Fue en el Nuevo Tartiere, donde el cambio de piñón -la sustitución de Salvi (lesionado) por Eddy- no salió como esperaba el director de un equipo que comenzó la ascensión de maravilla pero acabó pagándolo. Le llegó la pájara en un puerto de Primera donde el ambiente, para colmo, no ayudaba demasiado. El asunto comenzaba a complicarse. Más si cabe con el recuerdo aún presente de otra caída reciente, la que se dio en otro puerto importante de la carrera, el del Coliseum Alfonso Pérez.

Para coger aire, entre puerto y puerto, se bajaba al sur para recibir a un Rayo Vallecano al que, con muy poco, con un par de pedaladas apenas, se le ganaba gracias a un gol de Álvaro García que valdría su peso en oro antes de afrontar dos puertos claves, uno de primera categoría y otro especial. Ahí es nada.

Fue en Montilivi donde el Cádiz CF demarraba a lo grande y se adjudicaba temporalmente el maillot de lunares, el de la montaña. Los de Cervera se llevaban los tres puntos de un fortín donde nunca nadie antes había ganado esta temporada y dejaba al Girona plagado de dudas pese al partidazo de los de Machín, que para ser justos, fueron injustos perdedores de una batalla que los amarillos supieron gestionar magníficamente.

Puede que ese gran paso adelante que dio el Cádiz CF en Montilivi lo confundiera en su segunda y consecutiva subida a otro puerto de primer orden. Llegaba el CD Tenerife a Carranza y el Cádiz CF no supo estar a la altura. Los insulares se llevaron con justicia el partido y demostraron llegar más enteros a una recta final de Liga que comenzaba a enderezarse demasiado para un equipo al que le acababan de quitar los lunares tras pintarle la cara en casa.

El descenso de aquel pico tocaba hacerlo en Murcia, donde el UCAM puso las cosas difíciles desde el primer momento. Un tanto de Eddy Silvestre ponía las tablas a un partido en el que el Cádiz CF sufrió ese mar de altura que a veces ha perjudicado al once amarillo en su búsqueda de los tres puntos. Cierto es que no hay nada mejor para salir de una pájara que ir poco a poco, a tu ritmo, recuperando el pulso al sendero e ir avanzando lento pero seguro. Cervera optó por ese camino y todo parece que, una vez más, el entrenador de las gafas oscuras ha vuelto a dar en la diana.

El siguiente repechito también fue duro. Fue en Carranza y el Lugo, que llegaba con opciones serias de ‘play off’, no dio su brazo a torcer. Pese a comenzar el partido cuesta arriba, el Cádiz CF fue capaz de empatar en un partido donde se puso de manifiesto que las piernas de los escaladores andaban bastante cargadas.

Y si cargadas estaban en casa, igual lo parecieron en Huesca, otro puerto de primera categoría donde el Cádiz CF daba la talla a pesar de los pesares. En el último golpe de manillar, Ortuño rescataba un punto que daba alas de cara al último puerto especial que esperaba a la vuelta de la esquina.

Lo más complicado de la etapa reina cadista terminaba felizmente ayer ante el Levante, todo un gigante. Y los de Cervera merecieron mucho más de lo mucho que consiguieron. El empate ante el temible equipo granota ha dado al cadismo una inyección de moral que puede venir de maravillas para afrontar un descenso donde esperan rivales que se están jugando el, nunca mejor dicho, el descenso, con el permiso del Zaragoza, que en cuanto se ha desprendido de Agné ha cambiado el objetivo de la noche a la mañana.

Alcorcón, Nàstic, Zaragoza y Córdoba son los próximos oponentes de un Cádiz CF que, si juega con la soltura y confianza como hizo ante el Levante, debería comenzar a recuperar los puntos que se ha dejado en la ascensión a la cima. El once gaditano visita este domingo (12.00 horas) a un Alcorcón en horas bajas y que se encuentra en zona de descenso, la misma de la que intenta huir el próximo equipo que visitará Carranza, el Nàstic.

Complicada salida tendrán los de Cervera a La Romareda, donde desde la marcha de Agné y la llegada de Lainez se han invertido los planes y quien sabe si los maños son capaces, después de alejarse de la zona peligrosa donde los metió el extécnico del Cádiz CF, de engancharse en la lucha por coger una plaza para el ‘play off’ de ascenso. Antes del ‘sprint’ final (ante Sevilla Atlético, Elche y Valladolid), el Cádiz CF recibirá en Carranza a un Córdoba que también se encuentra en la zona peligrosa de la clasificación.