Aridane, en un entrenamiento.
Aridane, en un entrenamiento.

Cádiz CF

La defensa del Cádiz CF genera dudas

Aridane, ex del Eldense, es el único central que ha llegado para reforzar una línea que nunca llegó a tranquilizar a la afición la temporada pasada

Por  20:32 h.

Este Cádiz CF tiene toda la pinta de que volverá a acudir al mercado invernal. Sí, sí. Suena exagerado, pero es así. Basta que con echar un vistazo a la línea defensiva de un Cádiz CF que ya el año pasado nunca mantuvo la tranquilidad de su afición en la retaguardia pese a los buenos números que presentaba la zaga. Eso sí, en el flojo grupo IV que maquilló lo medianamente normal en exageradamente bueno.

Y tan exagerado. El Oviedo marcó dos goles aprovechando la falta de contundencia de Josete (en la ida) y de Tomás (en la vuelta). Ambos jugadores siguen siendo los teóricamente titulares en el nuevo Cádiz CF 2015/16.

No quedó ahí. La eliminatoria ante el Hércules se recordará, también, por la falta de intensidad defensiva en los dos goles de Chechu en el encuentro jugado en el Rico Pérez. Ni Prada (ya en Austria), ni Josete, ni Kike Márquez estuvieron brillantes a la hora de defender dos jugadas que pusieron muy cuesta arriba un ‘play off’ donde el árbitro dijo algo más de lo normal para cabreo del once alicantino.

Faltaría lo peor. San Mamés terminó por desnudar a una defensa que hizo aguas con la colaboración inestimable de todo el equipo, incluido las manos de plastilina de Aulestia.

Pues bien. A la dirección deportiva del Cádiz CF parece que los hechos anteriormente relatados no le han sido suficiente para variar al personal de Defensa de una forma contundente. Lo primero que hizo Jorge Cordero fue renovar a Andrés Sánchez, un temible lateral zurdo de la Segunda B. Tan temible para los rivales como para el propio equipo, pues su saga de lesiones le hacen convertirse en un hándicap en el peor momento posible. Se perdió el ‘play off’ ante el L’Hospitalet y se perdió la fase de ascenso última. Enterita.

El canterano Tomás, de seguir así las cosas, seguirá siendo el sustituto del murciano. Un sub’23 que cargará a su espalda su tercera temporada en Segunda B. No está mal.Su crecimiento sigue viento en popa, pero sigue sin ser ese lateral donde todo el estadio confíe con los ojos cerrados. Tras él, Pablito Molina. La casta y la ilusión de un chaval que ha respirado cadismo desde la cuna.

En la banda opuesta, Cristian Márquez –otro sub’23 procedente del Córdoba B– parece idóneo para competirle el puesto a Juanjo, que procede del Melilla. Óscar Rubio ya es historia tras un año gris en el que nunca hizo olvidar a Ceballos entre actuaciones potables y continuas lesiones que nunca le dejaron consolidarse en el once.

Pero lo importante, el turrón, donde se ganan o se pierden ascensos, lo trascendente es el centro de la defensa. Y ahí, el Cádiz 2015/16 sigue prácticamente igual que el que sucumbió hace poco más de un mes. De hecho, la pareja de centrales siguen siendo, sobre el papel, la misma. Servando y Josete. El caso del isleño, con sus dudas iniciales y propias del que se está acoplando a un sitio nuevo, es el que con que mejor ojos se ve por parte de la grada. De todos, no solo los defensas, los que jugaron los seis partidos del ‘play off’, Servando fue el mejor, el más regular. Que siga, y mandando con los días, es un hecho que a nadie coge por sorpresa.

Distinto es lo de Josete, que con la que llega cumplirá su cuarta temporada en el Cádiz CF. Ahí es nada. Al defensa zurdo que llegó en el mercado invernal procedente del Zamora en el primer año de Alessandro Gaucci al frente y con Agné ya en el banquillo, se le achacan varios de los goles que el Cádiz CF encajó en los pasados ‘play off’. El jugador alicantino, para más inri, cumplía contrato el pasado 30 de junio y el silencio que mantenían ambas partes, jugador y club, parecín indicar que la relación había llegado a su final. No fue así. Jorge Cordero sorprendía a propios y extraños y renovaba al capitán cadista.

Puede que la faceta de ser zurdo esté muy valorada y ese ‘extra’ le haya servido para ganarse la confianza no solo de la dirección deportiva sino también del entrenador. Sus magnificos cambios de juego y su ímpetu a la hora de atreverse a ganar metros con el balón en su poder son los fuertes de un central que, pese a todo, no termina de convencer al ‘electorado’. Más si cabe si otro año más debe conformar el eje de la zaga con Servando, un central más que aceptable para Segunda B pero que sin duda no aporta esa velocidad más que necesaria para un equipo que debe mandar sobre el terreno de juego.

Un recambio por descubrir

Se fue Arregi y en su lugar ha llegado un jugador que aún está por descubrir, Aridane. El central canario, que en mayo había firmado por el Olot de Segunda B tras jugar en el Eldense, recibía la oferta del Granada como señuelo para venirse cedido al Cádiz CF y así poder acogerse a la cláusula con el Olot por la que podía rescindir el contrato en el caso de que le llegase una oferta de superior categoría. Algo real, pero relativo.
Los informes que llegan de Aridane son distintos. Los hay buenos y otros no tan buenos, pero lo que está claro es que al jugador lo acababa de firmar un club humilde y ‘segundón’ como el Olot.

Más allá de su pelo a lo afro, a Aridane no se le ha conocido mucho más esta pretemporada que por su mal papel jugado en el pasado triangular en San Fernando. La falta de concentración le jugó una mala pasada y le brindó en bandeja el gol a Tati Maldonado con el que el San Fernando vencía al Cádiz CF. Una mala entrega que se le quedó corta y fue aprovechada por el delantero isleno. No fue la única mala entrega del canario, que antes ya había fallado en dos pases cruciales. Por descontado que hacer de este mal partido del canario un balance definitivo no solo sería injusto sino absurdo, y es que Aridane no fue el único jugador del Cádiz CF en San Fernando que no le puso la intensidad merecida.

Otro error parecido, en este caso de Josete, también le costó un gol al Cádiz CF esta pretemporada.Sucedió en el amistoso ante el Chiclana, donde el central zurdo perdió de forma infantil un balón siendo el último hombre y acabó derribando al rival siendo merecedora la jugada de expulsión. Errores de concentración que, por cierto, acumula varios en su currículum el defensa. Esa falta de atención que exhibe constantemente la defensa del Cádiz CF parece un mal endémico. Y no solo en partidos amistosos. Ojalá solo fuera eso.

A falta de menos de dos semanas para el inicio liguero, la plantilla del Cádiz CF está cerrada a falta de una oportunidad única que la dirección deportiva desee aprovechar. No obstante, la defensa parece perfilada y de haber cambios, no serían en la zaga. Mucho debe cambiar la situación para que allá por Navidad, el cadismo no vuelva a pedir un central con el que fortalecer una defensa que apenas ha cambiado respecto al año pasado.