Cartel de la 50ª edición del Trofeo Carranza
Cartel de la 50ª edición del Trofeo Carranza

Cádiz CF

Historias del Trofeo Carranza (V): Las bodas de oro, el lunar más negro

La 50ª edición del torneo tuvo que trasladarse al estadio Iberoamericano de San Fernando por el mal estado del césped de Carranza

Por  18:32 h.

Parecía que la edición 50 del Trofeo Carranza podía ser la más especial al tratarse de las bodas de oro del célebre torneo gaditano. Todo lo contrario, la efeméride más especial se convirtió en la más negra del ‘Trofeo de los Trofeos’.

En el año 2004 el Cádiz CF jugaba su segunda campaña consecutiva en Segunda División tras poner fin dos años antes a su etapa en Segunda B con el ascenso en Las Palmas. Retornaba al equipo amarillo el uruguayo Víctor Espárrago quién “pidió que se nivelara el césped del Estadio Ramón de Carranza antes de comenzar la nueva campaña”, recuerda Juan Lebrero, historiador del Cádiz.

Trabajos que se acometen pero no en el tiempo requerido y días antes de la celebración del Trofeo Carranza el césped era un desastre. “El cartel lo formaban además del Cádiz, Sevilla, Valencia y Lazio, por lo que el cuadrangular era atractivo. Y con todo, se pensó en suspender el torneo pero finalmente se tomó la decisión de jugarlo fuera de Cádiz”.

“Antonio Muñoz, presidente del Cádiz por entonces, se personó en el Ayuntamiento, quién asumía la mitad del presupuesto del Trofeo, y se plantearon que no se jugara el torneo. El dirigente asumió por entonces la situación afirmando que ‘todo es responsabilidad mia'”.

Finalmente, se decide que el Trofeo se juegue en el Estadio Iberoamericano de San Fernando. “La decisión lógica era que se jugara, aunque evidentemente no era lo mismo su disputa lejos de Cádiz”, apunta Lebrero.

El Sevilla de Joaquín Caparros se impuso en la final al Valencia con goles de Baptista y Fernando Sales, mientras que por el Valencia marcó Angulo. En la consolación, el Cádiz venció por la mínima al Lazio con un tanto de Manolo Pérez de penalti, dejando un sabor de boca muy agridulce en unas bodas de oro muy ensombrecidas.