Dani Güiza, en el banquillo, durante el partido en Carranza ante el Reus.
Dani Güiza, en el banquillo, durante el partido en Carranza ante el Reus.

Cádiz CF

Güiza y los goles que no se ven

El delantero jerezano del Cádiz CF ha perdido el poco protagonismo que tenía esta temporada sobre el césped, pero no por ello ha perdido la esperanza

Por  7:32 h.

Dani Güiza es un ejemplo a seguir. Quién lo diría hace unos años. Pero lo es. Lo ha ganado todo, ha sido campeón de Europa con la Selección y sigue siendo el último goleador nacional de Primera División. Historia viva del fútbol español que se sienta en el banquillo del Cádiz CF cada siete días. Todo un lujo. Porque el delantero jerezano no la huele en las últimas jornadas con Cervera. No juega y no parece que vaya a contar mucho más ahora que el mercado de invierno ha traído a jugadores de arriba (Aketxe e Imaz) que le quitarán más protagonismo si cabe. Pero no pasa nada. O no va a pasar.

Pero Güiza, sin jugar, aporta una barbaridad. Y no le está siendo fácil pese a que hace todo lo posible porque no se le note. El jerezano fue rescatado por el Cádiz CF el año pasado para convertirse en el fichaje estrella, a la par que polémico, y sólo por eso ya le está muy agradecido a Quique Pina y Manuel Vizcaíno. Sabía que con el ascenso el equipo iba a reforzarse lo suficiente como para que él pasase del campo al banquillo. Para colmo, el papel destacado que está teniendo Ortuño no le deja más opción que aprovechar los pocos minutos que tiene. Y lo hace.

Un gol en Copa, dos en Liga ante el Elche, una mágica asistencia en Lugo y aportaciones brillantes como la que tuvo en el triunfo liguero en Córdoba le hacen ser, pese a todo, uno de los jugadores que necesita menos minutos para incidir más en el juego. Pero no tiene continuidad.

Fue una pena (para todos los presentes en el estadio) no verlo disputar nada más que cinco minutos en Palma. Tanto cadistas como mallorquinistas, a los que dio muchas tardes de gloria, estaban deseando verlo en la segunda parte de un encuentro que quedó en tablas. Igual pasó en Getafe, donde ni entró siquiera en los minutos finales y cuando el Cádiz CF buscaba el gol. Más extrañó verlo sin jugar ante el Reus en la última jornada. Y es que Cervera no agotó los tres cambios y el Cádiz CF buscaba casi a la desesperada el gol de la victoria que al final no llegó.

Pero Güiza da ejemplo. No para de hacerlo. Entrena con una sonrisa en la cara y, aunque en los partidos lo pasa mal cuando ve que pasan los minutos y no entra en juego, hace lo imposible por no levantar la voz. Asume su papel y da ejemplo entre una plantilla que destaca por su humildad y compañerismo. Hasta el punto de que muchos jóvenes que no están teniendo los minutos deseados no tienen la más mínima duda en seguir trabajando a la espera de una oportunidad viendo el comportamiento que está teniendo toda una estrella del fútbol. Si Güiza calla, todos trabajan. Y es que además de los goles que ha aportado en el campo, ahora Güiza también aporta fuera del césped.

Centrado en el Cádiz CF

Ni que decir tiene que el pasado mercado invernal fueron varios los equipos de Segunda B que se interesaron en Güiza. Pero ni tan siquiera un ‘no’ recibieron por respuesta. Simplemente, dejó pasar las llamadas de interés como el que oye llover. Porque Güiza se encuentra feliz en el Cádiz CF pese a las circunstancias. Sigue confiando en que cualquier momento, dependiendo del rival o de los factores que se den en un partido, le va a llegar su oportunidad y correrá en el campo como si de un juvenil se tratase para aprovecharla y sentir el calor de una grada de la que se ha enamorado pese a las tonterías que se dicen en la juventud.

Por descontado que las facultades de Güiza no son las idóneas para formar parte de los planteamientos de Cervera, un entrenador que no concibe un equipo que no corran sus once jugadores. Y claro que Güiza corre, pero realmente no es su fuerte. El jerezano es un hombre de área, de recibir y chutar, de talento. Y aquí, en este Cádiz CF que muchas veces huye del balón, no es el mejor lugar para un plácido retiro. Pese a todo, lo está siendo.