Dani Güiza celebra la victoria en Lugo
Dani Güiza celebra la victoria en Lugo

Cádiz CF

Dani Güiza, el taconazo de la insistencia

La maestría en la jugada del gol de Álvaro demuestra lo mucho que aún puede dar el delantero jerezano

Por  10:01 h.

Poco más de viente minutos sobre el campo fueron suficientes para que Dani Güiza se sacara de la chistera una jugada que rompió un partido de claro color gallego. Una genialidad de quien ha sido uno de los mejores delanteros españoles en la primera década del nuevo milenio que permitió a los amarillos abrir la lata en una de las poquitas ocasiones que los de Cervera tuvieron en el Ánxo Carro.

Su taconazo tras el pase de Nico Hidalgo rompe a la zaga del Lugo y deja el balón franco para que Álvaro García batiera en el primer palo al arquero del cuadro lucense. Una maestría al alcance de pocos jugadores. Una genialidad que se habría ido al limbo de no terminar en el gol del extremo utrerano.

El taconazo del delantero jerezano encierra de forma explícita lo que Álvaro Cervera resumía pocos días antes del choque frente al UCAM cuando debatía sobre quien iba a ser el sustituto de Ortuño en aquel choque, Gorka o Güiza. De éste último, el técnico apuntaba que “tiene una calidad soberbia”. Afirmación que el ariete ha vuelto a corroborar una vez más.

Porque aunque el rol de Güiza es totalmente diferente al del año pasado, el ‘nueve’ del Cádiz sigue dejando claro que puede dar mucho a este equipo por más que esté en Segunda División. Ha pasado de ser un titular indiscutible a ser el tercer delantero del equipo amarillo.

Tiene en su contra el paso de los años que le merma físicamente y ello le impide trabajar en labores defensivas como pueden hacer otros jugadores, véase Ortuño o el propio Santamaría, y eso en un equipo como el de Cervera es muy notorio.

No obstante, la presencia de Güiza en un terreno de juego se antoja por momentos imprescindible por su clase con el balón en los pies y por su capacidad de seguir intimidando a rivales. La capacidad para determinar partidos y hacer que la balanza caiga del lado amarillo, son aspectos muy a tener en cuenta en encuentros complicados y atascados como el jugado ante el Lugo.

Sus 36 años no son ni más ni menos que la tarjeta de presentación de un campeón de Europa que sigue insistiendo y que sigue llamando a la puerta para dar mucho a un Cádiz que también necesita genialidades como las de ayer.