El Cádiz CF goleó en la cuarta jornada al Getafe en Carranza (3-0).
El Cádiz CF goleó en la cuarta jornada al Getafe en Carranza (3-0).

Cádiz CF

(ANÁLISIS) Este Getafe es un gigante comparado con el que jugó en Cádiz

Pepe Bordalás ha sacado del pozo donde dejó Esnáider al equipo azulón y lo ha encaramado a los puestos donde se lucha por el ascenso

Por  20:32 h.

El Getafe al que goleó (3-0) el Cádiz CF en Carranza ha pasado a mejor vida. Aquel Getafe entrenado por Esnáider entrenaba como jugaba, es decir, al tran tran. Y a ese rimo te pintan la cara como se la pintaron al exequipo del técnico argentino. La reacción que tuvo el curso pasado y que casi le lleva a la permanencia fue el motivo por el que Esnáider renovó. Pero su desconocimiento y su alarmante falta de intensidad en los entrenamientos hicieron todo el trabajo para que el Getafe comenzara la temporada como un equipo ramplón con muchas papeletas de descender.

Esa dinámica la paró la directiva de Ángel Torres, que llamó a Pepe Bordalás para reactivar el proyecto. Y el extécnico alicantino se puso manos a la obra hasta sacarlo de la penúltima plaza donde lo cogió y meterlo en puestos de ‘play off’. El secreto dicen que está en la forma de trabajar de un entrenador que dobló las horas de entrenamiento así como la intensidad en los mismos y la carga de trabajo de un equipo que estaba dormido. Hasta que ha despertado con Bordalás.

Los mimbres vienen a ser los mismos aunque mejorados. El portero titular es Alberto, ex del Sporting. Para la afición, el mejor del equipo y con el que sin él al ‘Geta’ se le hubieran ido muchos puntos. Guaita es el suplente. Queda dicho.

La defensa está mermada hoy. Molinero y Cala están sancionados y ni el lateral diestro –aunque zurdo en su posición en el campo–, ni el liderazo del capitán sin brazalete estarán hoy ante el Cádiz CF. Así, el uruguayo Damián, que ha pasado de pasearse por el campo a ser una moto con Bordalás, es el lateral diestro. Los centrales son Cata, veterano exatlético de 37 años que ha vuelto este año de Boca para seguir siendo el ídolo de la afición, y Gorosito, un aprendiz de su paisano argentino aunque demasiado duro debido a su procedencia del fútbol polaco, donde se le permitía prácticamente todo. Cierra la defensa, en el lateral zurdo, Carlos Peña, reciente fichaje del Oviedo que ha venido para cumplir. El canterano polivalente Gustavo, con el dorsal 38, hace las veces de comodín ante tanta baja en la retaguardia.

El centro del campo es ‘made in Bordalás’. De pivote defensivo, Lacen. Capitán y encargado de hacer el trabajo sucio y al que se le echa de menos cuando no está. Delante suya y formando un triple pivote, Mora y Paul Antón. El primero ha sido pedido expresamente por Bordalás. Mora procede del UCAM y ha estado con su entrenador defendiendo los colores del Alavés y el Alcorcón. A sus 37 años, maneja el juego del Getafe con la colaboración de Paul Antón.

Esperando su momento está Faurlin, un talentoso organizador argentino que ha llegado cedido del QPR inglés. Lleva dos goles y tiene una calidad enorme, pero no termina de ganarse la confianza del técnico.

El ataque

El tercero de los refuerzos ha sido Chuli, que ha llegado del Almería. Es un delantero reconvertido que nada más llegar ha entrado en el once actuando por la banda derecha. Por la izquierda aparece Emi Buendía, la eterna promesa de la cantera del ‘Geta’. Aunque parte desde la izquierda, también puede jugar en cualquier zona de la mediapunta. Portillo aparece en la reserva, pero la llegada de Bordalás le ha quitado un tanto de protagonismo. El caso es que cumple moviendo el balón, pero su nuevo entrenador le pide gol, algo que le cuesta. Todo lo contrario le ocurre a Álvaro Jiménez, el más desequilibrante del conjunto madrileño. Muy joven y salido de la cantera del Real Madrid, no tiene todos los minutos que debería, precisamente, por su juventud. Bordalás confía más en la veteranía y mima (o castiga) al jugador según lo vea.

Y arriba solo hay un nombre: el exvético Jorge Molina. Lleva nueve goles y lo es todo para el Getafe. Pone el gol, las baja todas y es un guerrero con el que la afición, como es normal, disfruta al máximo. En el banquillo está Stefan, una apuesta del club, que pagó cerca de dos millones según fuentes cercanas al club al Celtic de Glasgow. Tiene por delante cuatro años de contrato y hasta el momento lo único que ha despertado son muchas dudas. El balcánico está siendo una gran decepción y no cuenta mucho en estos momentos.