La afición del Cádiz CF disfrutó con la victoria en Almería.
La afición del Cádiz CF disfrutó con la victoria en Almería.

Cádiz CF

Todo está volviendo a su sitio en el Cádiz CF

La derrota en Huesca profundizó en unos males a los que se les puso coto justo después

Por  8:00 h.

El Cádiz CF ha vuelto a ganar ocho jornadas después. Lo ha hecho sin mucho brillo pero con tremenda eficacia. Se dejó dominar en Almería y aprovechó sus ocasiones para asestar dos puñaladas certeras en el corazón del área almeriense y traerse de vuelta los tres puntos. Detrás de esta importante victoria hay todo un camino que el vestuario ha dejado atrás con trabajo y compromiso.

Ha vuelto la tranquilidad a la afición. Pero no en el vestuario, donde se recuperó prácticamente el día siguiente de que el equipo hiciera sudar al Betis en el duelo copero en Carranza. “Este partido no debe verse como una piedra en el camino y sí como una oportunidad”, dijo Cervera en la previa del encuentro ante el combinado de Quique Setién que venció 1-2 en un disputado partido. La oportunidad había sido aprovechada. Cervera se iba a su casa satisfecho con el rendimiento de sus jugadores, a los que días atrás les había mandado un mensaje tan contundente como claro. Poco después de perder ante el Betis, Cervera decía que “se ha visto la intensidad que no había visto en otros partidos”. Cambiaba el látigo por la caricia por el lomo de los suyos, a los que días antes les había reprochado no correr como el resto de los equipos. Ahí es nada.

En sus intervenciones durante la crisis de resultados que ha amargado el mes de octubre al cadismo, Cervera fue endureciendo paulatinamente su discurso. Y lo ha hecho siempre con una mano izquierda importante. Su cabreo, se puede decir, fue aumentado a medida que se iban adentrando en el túnel del que parece estarse saliendo.

El no va más fue el partido ante el Huesca, donde poco después profundizó en un tema que fue muy comentado por los capitanes del equipo. Cervera llegó a decir que el problema era “más de querer que de poder”. El mensaje, muy duro, caló en el vestuario, que gracias a los pesos pesados ha sabido canalizar debidamente las críticas de un entrenador que comenzaba a quitar caretas de una manera velada en sus comparecencias y manifiestamente claras en sus alineaciones. En sus reproches, Cervera manifestó que había jugadores “acomodados” en la categoría.

Lejos de calentarse un ambiente revuelto desde lo de Oviedo y la indisciplina -ya olvidada- de Barral, lo cierto es que la sangre nunca ha llegado a un río gracias al compromiso de todos los jugadores, especialmente de los capitanes. El propio José Mari destacaba la pasada semana que las ‘broncas públicas’ de Cervera son anteriormente realizadas de manera privada en la intimidad del vestuario y que si el entrenador las saca afuera no es para molestar al grupo sino por su bien.

Las palabras del roteño no eran en vano porque la verdad es que desde que el técnico del Cádiz CF manifestó su enfado en público, el equipo ha ido cosiendo las heridas desde el trabajo y la confianza en un estilo del que nunca se ha renegado dentro del vestuario.

Y al igual que ha abroncado públicamente a los suyos cuando las cosas no han ido bien, también Cervera ha sido el primero en elogiar a los suyos en cuanto ha visto que se ha vuelto a trabajar duro y confiando en lo que se hacía. Y al entrenador cadista no le han hecho falta que llegasen los buenos resultados ya que alertó de ello nada más empatar en casa ante el Rayo y fue más claro aún en su convencimiento de que la cosa mejoraría con seguridad poco antes del desplazamiento a Almería dado que aseguraba estar viendo la evolución del grupo. Y así ha sido

¿Son de paz en los despachos?

Las cosas están volviendo a su sitio en lo deportivo, pero también en lo institucional parece que se han dado una calma los dirigentes. Porque otra vez se rema en la misma dirección. Y no solo en el vestuario, también en la directiva, donde desde hace un par de semanas parece evitarse los ataques del consejero delegado Quique Pina hacia el presidente Manuel Vizcaíno y que hasta el propio Álvaro Cervera llegó a admitir que no favorecían al ambiente.

Sea por lo que sea, coincidencia o no, lo cierto es que desde que la guerra Pina-Vizcaíno parece haber entrado en un clima de son de paz, los resultados y la imagen del equipo han ido a mejor para satisfacción de una afición que desea volver a sonreír con un equipo que ya da muestras de recuperación.