Servando, en el centro de la imagen junto a Claudio, asegura que el vestuario está con Vizcaíno.
Servando, en el centro de la imagen junto a Claudio, asegura que el vestuario está con Vizcaíno.

Cádiz CF

El vestuario del Cádiz CF vende tranquilidad

Vizcaíno consigue 'domar' a un equipo que añora la marcha definitiva de Pina y su entorno

Por  17:11 h.

Hasta tres veces lo dijo. Hasta tres. Y eso que los periodistas tampoco le preguntaron concretamente por el asunto. Pero lo dijo hasta en tres ocasiones. Hasta en tres. Sin que nadie le preguntase ni le insistiera. Pues lo dijo tres veces. Hasta tres.

Fue a mediados de septiembre. Un miércoles. Tres días después de que el Cádiz CF golease (3-0) al Algeciras en Carranza y Jorge Cordero presentase su dimisión como director deportivo del Cádiz CF. Su marcha no hacía más que confirmar la ruptura de relaciones entre Pina y Vizcaíno. Días después, sale el capitán Josete a la palestra y manda un mensaje elaborado en el vestuario. «Queremos que todo se arregle y vuelva Jorge Cordero». Así, más o menos, lo repite hasta en tres ocasiones. El equipo, sin duda, se posicionaba de esta forma tan clara a favor del presidente del Granada.

Pasaron las fechas. El Cádiz CF aprueba por los pelos en Copa, se alegra de la llegada del Madrid, pero comienza a dejarse caer en Liga. La guerra fría entre Pina y Vizcaíno sigue latente. Hasta que el pasado lunes, desde el club se comunica algo que no es noticia, pero que sin duda ha de serlo por la trascendencia definitiva que tiene. Cordero no volverá. El Cádiz CF no tendrá a Pina como benefactor en el próximo mercado invernal y las decisiones se tomarán única y exclusivamente en la Plaza de Madrid. El divorcio entre Pina y Vizcaíno –socios en la mercantil Locos por el Balón– es un hecho y no hay marcha atrás. Vizcaíno se ha cansado de suplicar un acuerdo y Pina sigue en sus trece de desposeer al sevillano de la presidencia del club. Y en medio, otra vez, el Cádiz CF.

Todas estas noticias se ven con intranquilidad en el seno del vestuario del Cádiz CF, donde se encuentran tres jugadores cedidos por el Granada (Aridane, Álvaro García y Cuero), pero en el que la mayoría de ellos ha firmado por el Cádiz CF bajo el respaldo deportivo de Pina, que desde Granada observa todo con enfado (con Vizcaíno) e impotencia (con la situación) el devenir de los acontecimientos.

Llega el miércoles, ayer. Primer día de trabajo en El Rosal y primero en el que coinciden todos los jugadores tras la buena nueva, es decir, el adiós definitivo de Cordero y con él, el de Pina, el creador de todo. O casi todo, que podrá decir Manuel Vizcaíno. El presidente del Cádiz CF acude al entrenamiento y se ve las caras con los jugadores. Dentro, en el vestuario, toma la palabra. En el ambiente, tensión, nerviosismo y en la cabeza de todos, un futuro incierto. Pero para eso ha venido Vizcaíno al cuartel general del Cádiz CF. Para poner claridad e intentar que la calma vuelva a la rutina diaria. Por no hablar, no se habla ni de lo mal que lo están haciendo sobre el césped. Y eso sí que da pena. Allí, en El Rosal, lo que importaba es aquello tan célebre y tan cainita de ‘Presi, ¿qué hay de lo mío?’.

Porque para muchos jugadores lo que importa es su futuro. Y su futuro desean que siga estando ligado al presidente del Granada, antes que al del Cádiz CF, que hizo todo lo posible por calmar a un equipo que debería reconducir la situación mucho antes en el campo que en los despachos.

No obstante, Vizcaíno ha conseguido, con sus palabras a los jugadores, que al menos se detenga la corriente en su contra y que Josete ya evidenció con su mensaje en septiembre. De puertas para afuera, el mandatario cadista ha logrado que sus chicos se comporten y cierren filas en torno a su figura. El ejemplo más claro de ello son las palabras de uno de los pesos pesados del vestuario, el defensa Servando, que hoy ha hablado para la prensa y ha reconocido la celebración de una reunión de urgencia con el presidente. «Nos reunimos ayer –por el míercoles– con el presidente y todo fue bien. No hubo ningún tipo de tensión. Estamos a muerte con él y con el secretario técnico Enrique Ortíz”, dijo parco en palbras sobre un asunto que incomoda.

De la misma forma, el isleño aclaraba que «Manolo Vizcaíno ha cumplido hasta ahora todo lo que ha dicho y todo lo que tenía prometido con la plantilla.Tenemos que apoyarlo siempre. El vestuario solo está preocupado por ganar partidos, lo de fuera no nos interesa. Hay que ganar en Linares».

Ni mucho menos se puede decir que la situación esté controlada aunque Vizcaíno está haciendo todo lo posible por ganarse a un vestuario que añora a Pina, su máximo rival en un combate que no ha hecho más que empezar.