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Cádiz CF

El líder abre sus puertas para una nueva prueba

El Cádiz quiere seguir mandando con mano de hierro

Por  13:27 h.
Cádiz CF
0
UD Almería B
0
Aulestia, Rubio, Servando, Josete, Sánchez; Navarrete, Mantecón, Villar, Machado, Airam y Jona,
Gianfranco, Castellano, Zabaco, Charlie, Akrong, José ángel, Selfa, Hicham, Puertas, Iván Sánchez y Romera.
Pulido Santa, canario.
Estadio Carranza.

El líder abre su casa y lo hace para dejar paso a un ‘sparring’ de gran categoría. Ni más ni menos que el tercer clasificado del grupo IV, un Almería B que se sale de los patrones clásicos de un filial. Son talluditos, con una media superior a lo que se estila en los primeros equipos de la cantera, son conservadores en su juego y salen en tropel a la contra como un equipo italiano que respira por y para el ‘catenaccio’. Dicho eso, son doce los puntos que el Cádiz le saca a falta de ocho jornadas para el final de Liga. Una distancia más que considerable para que los de Claudio le expliquen a la muchachada almeriense de qué va esto.
Seguramente, poco o ninguna gracia le hará al entrenador cadista tener que leer lo anterior, pero las cosas del fútbol son así. Así de simples, así de injustas, así de desconsideradas, así de necias, quien sabe. El caso es que, con razón, el entrenador de Manises podrá recordar de golpe y porrazo para echar atrás la teoría de la manifiesta superioridad de su equipo respecto al Almería B el reciente tropiezo de los suyos ante otro filial como el Sevilla Atlético. Cada partido es un mundo y aquel se complicó desde el comienzo en que un revolucionado Airam le plantó sus tacos a un rival dejando a los amarillos con un jugador menos para el resto del partido.
Aquella acción, que a la larga le costaría los tres puntos al Cádiz, ha servido para que Claudio haya alzado la voz para reprimir esos comportamientos que en una eliminatoria de 180 minutos bien pueden costar un ascenso.No es la primera vez que le pasa al canario y aunque lleva razón en decir que él no es un jugador violento, bien haría en ignorar a los árbitros, dejar que hagan su trabajo y no calentar más el ambiente con declaraciones como las que ha hecho esta semana porque nada más que puede ganar que le pillen la matrícula.
Sabido esto, en circunstancias normales, este Cádiz redimido por Claudio se ha quedado sin rivales en su grupo y lo que tiene de aquí a finales de mayoson varias pruebas, ocho, para engrasar bien la máquina de cara a un ‘play off’ de campeones que acabe por la vía rápida con un purgatorio que dura ya en el tiempo unos cinco años.
Que sí, que el equipo aún no ha atado el primer puesto y que estos aires de superioridad no pueden traer nada bueno a las huestes cadistas. Pero precisamente para eso está el sargento de hierro. Y Claudio Barragán ya se encargará, ya lo habrá hecho seguro, de abroncar a aquel que se atreva a meter en la cabeza pensamientos prepotentes en sus jugadores. Jornada tras jornada, victoria tras victoria, punto tras punto, lección tras lección, el entrenador –secundado por su presidente– es el primero en salir a la palestra para recordar por activa y por pasiva que «aún no se ha conseguido nada». Y lo hace tanto a sus jugadores como a los aficionados, a quienes por cierto ni se ha permitido el lujo de acudir al tópico para decir que es lógico que en la hinchada se instale la euforia. Para nada. El entrenador valenciano, en su empeño por tener enchufado a todo bicho viviente que tenga algo que ver con su equipo, no quiere que ningún aficionado cambie el chip del partido a partido que tantos éxitos –cuando se cree verdaderamente en él– suele llevar a los equipos que lo siguen a pies juntillas. Y su Cádiz es uno.

Probaturas

Para este encuentro, Claudio acude con la baja en el centro del campo del hombre que versiona lo mejor de este Cádiz. Juanma Espinosa tiene molestias en un tobillo y siguiendo con la política de precaución que siempre ha mantenido este cuerpo técnico se quedará en la grada viendo a sus compañeros como no lo echan de menos. Porque ese es el objetivo de esta tarde. Conseguir que el equipo no note la ausencia de su cerebro y salga adelante con el que puede ser un doble pivote inédito este curso. Y es que Garrido, aunque ya se ha recuperado, no está para 90 minutos después de sufrir hace tres semanas un esguince en su rodilla. El ‘marrón’ será para Navarrete y Mantencón, que tienen ante sí la posibilidad de reafirmarse como un centro del campo de garantías de cara a unos ‘play off’ donde todo el mundo será necesario. Si este Cádiz, con una sala de máquinas de reciente creación, fluye no tendrá límites y entonces el sueño será más alcanzable aún.
Junto a Mantecón y Navarrete, el equipo volverá al 4-4-2 con Airam y Jona como hombres más adelantados de un once en el que FranMachado volverá a situarse en la banda izquierda mientras que en la derecha estará Juan Villar. La retaguardia volverá a hacer la misma que la semana pasada en Lepe con Óscar Rubio, Servando, Josete yAndrés Sánchez y Aulestia bajo palos. Todo un once revolucionado en el centro del campo y que una nueva oportunidad para hacer desistir al UCAM con posibles intentos de asaltar el ‘uno’, que tiene nombres y apellidos y va de amarillo y azul.