Eddy, de espaldas. observa como Garrido lucha un balón de cabeza.
Eddy, de espaldas. observa como Garrido lucha un balón de cabeza.

Cádiz CF

Eddy, el gran lunar de una magnífica tarde en el Arcángel

El mediocentro volvió a quedar en evidencia en el partido de su regreso al once

Por  8:00 h.

Cuesta sacar aspectos negativos de una magnífica fiesta. Cuesta lamentar algo cuando se ha pasado tan bien. Cuesta mucho ser el agorero cuando el personal aún se deleite recordando el partidazo de los suyos. Pero no queda otra que hacerlo si se repasa de principio a fin el magnífico partido que libró el Cádiz CF en el nuevo Arcángel.

Los goles de Ortuño, la remontada, el tercer tanto ‘made in Aitor’, los tres puntos y la maravillosa clasificación en la que está el Cádiz CF no hace más que eclipsar más si cabe la nueva y tormentosa actuación de Eddy Silvestre. Será por eso que este artículo vea la luz hoy martes y no antes, donde como es normal todo el protagonismo se lo ha llevado las mieles del sabroso triunfo.

Pero no queda otra que detenerse en Eddy porque fue noticia los días antes del encuentro y lo volvió a ser poco antes del inicio del duelo debido a su titularidad, que aunque previsible no por ello fue menos sorprendente dado el pésimo rendimiento que había dado hasta entonces. Tres días antes del derbi regional, el mediocentro roquetero ‘soltaba’ sobre la mesa una mochila de lamentos y consideraba injustos los pitos que había recibido en Carranza en el choque ante el Zaragoza.

Con razón o sin ella, el caso es que el internacional por Azerbaiyán dejaba patente su malestar y pedía más paciencia a su afición. Pero llegó el partido y una vez más, Eddy volvía a defraudar. Lo hacia fuera de Carranza y alejado de esa presión ambiental. No se le vio. Otra vez.

El partido era su gran oportunidad. Lleva varios años rindiendo a un pobre nivel y sus esperanzas de convertirse en lo que algún día vieron en él Pina y Cordero se desvanecen. Precisamente, esa confianza ciega que sus actuales dirigentes posaron (y siguen posando) sobre él es lo que le hace resistir a tanto fracaso. Fracasadas cesiones a equipos de Primera como Eibar y Granada, una decepcionante aparición en Segunda por el Córdoba o sus no menos grises intervenciones con la camiseta del Cádiz CF habrían acabado de un plumazo con la carrera de cualquier futbolista común, pero Eddy tiene algo que Pina se ha empeñado en que se termine de ver. Por eso mismo, porque las oportunidades siempre se acaban por gastar, el partido del Arcángel no debía ser uno más para Eddy. Puede que para el Cádiz CF, un club centenario, claro que lo fuese. Pero para un jugador, para Eddy, no tendría que serlo. Era su regreso al once. La que podía ser su última bala. Su alternativa. Y salió, otra vez, corneado. Al ex del Murcia se le vio escondido, alejarse del balón salvo en contadas ocasiones. Siempre tarde, siempre lejos, nulo en la presión y escaso en la elaboración. En pocas palabras, desaparecido.

Pero aún le queda tiempo para no hundirse. Para empezar, Eddy tiene el respaldo de su actual entrenador. Cervera no tardó en defender su postura y calificó las críticas a su jugador como injustas. “Es un jugador fantástico”, aseguró el técnico cadista, que no dudó en devolverle la titularidad este pasado domingo ante la lesión de José Mari.

Sin embargo, Eddy volvió a no estar a la altura. Como tampoco lo estuvo ante el Getafe, o ante el Numancia, donde también quedó marcado con un cambio en el descanso (por Garrido) que varió el panorama por completo. Tampoco se le vio, de no ser por la expulsión, ante el Oviedo. O ante el Rayo Vallecano. Y el domingo, en Córdoba, no le pudieron ir peor las cosas en los 65 minutos que estuvo sobre el terreno de juego. Se marchó al banquillo con 1-0 en contra y el Cádiz CF inmerso en su peor momento de juego. De hecho, muchos aficionados cadistas no dudaron en interpretar un gesto de Álvaro García en el que se le ve malhumorado mientras se lleva las manos a la cabeza cuando observa que en el cartelón de los cambios aparece el dorsal de Salvi. Y es que muchos cadistas no daban crédito al primer cambio que efectuaba Cervera, que prefirió mantener unos minutos más al ya criticado Eddy, que siguió en el campo hasta minuto 65 en el que dejó sitio a Aitor.

Abdullah retrasó su posición para dejar como segundo delantero Álvaro García, mientras de las bandas se ocupaban Rubén Cruz y Aitor, ambos a pierna cambiada. Los cambios resultaron letales para el Córdoba. Pero también para la imagen de Eddy, que vio como su equipo empataba a los cuatro minutos, remontaba a los veinte y sentenciaba casi al final. Y todo, con él en el banquillo, donde se le vio disfrutar y alegrarse como el primero, algo que le honra si se compara con el egoísmo de otros futbolistas que anteponen su interés personal al global. Más tarde, en el autobús de regreso a Cádiz, Eddy aparece fotografiado junto a sus compañeros compartiendo la alegría del triunfo.