Kiko Casilla, en la rueda de prensa en la que se despedía del Espanyol.
Kiko Casilla, en la rueda de prensa en la que se despedía del Espanyol.

Cádiz CF

¿Cómo recibirá Carranza a Kiko Casilla?

El portero internacional ex del Cádiz CF y ahora del Real Madrid fue abucheado en su último regreso

Por  19:00 h.

Fue uno de los héroes del último ascenso a Segunda en Irún al despejar con sus puños un disparo a puerta en mitad de una tremenda granizada que hacía resonar la visera del pequeño Stadium Gal como si aquello fuese el día del juicio final. Pero Kiko Casilla volvía a ser el que fue durante toda esa temporada 2008/09, es decir, un portento bajo palos, un seguro en la portería, el amo de la llave.

Llegó cedido por el Espanyol gracias a la gestión de Julio Peguero, que también consiguió que el club ‘perico’ dejase al Cádiz CF a Juanma Hernández, un extremo zurdo que aportó tela de goles esa campaña y que causó baja en las últimas jornadas de la temporada regular -precisamente, en el partido en Jaén donde el Cádiz CF cantó el alirón- y no pudo jugar ante el Real Unión. Uno, Juanma, se esfumó por las cloacas del fútbol (ahora se gana la vida jugando en Letonia-, el otro, Kiko, acaricia el paraíso tras firmar el pasado verano por el Real Madrid. Casilla dejó en las arcas del club barcelonés 6 millones de euros. Ahí es nada.

El Espanyol renovó la cesión de su arquero Kiko Casilla en el Cádiz CF un año más gracias al ascenso de categoría, donde todo se truncó para el meta tarraconense, que comenzó siendo titular indiscutible para Javi Gracia y, después, con Víctor Espárrago. Sin embago, los malos resultados abocaron al despido del entrenador navarro (tras salir goleado en San Sebastián) y más adelante al Cádiz CF a Segunda B, de donde no ha salido todavía. Entre medias, se notó cierta mejoría con la llegada del técnico charrúa, pero otra goleada de la Real Sociedad, esta en Carranza, y una nefasta tarde en Huesca donde se cayó 2-1, precipitaron el descenso de categoría, ya con Casilla en el banquillo.

Porque la salida de la titularidad, en beneficio del gaditano Dani Miguélez, no fue cuestión de un día. Es cierto que a Kiko Casilla le condena los cuatro goles que el Betis de Víctor Fernández le endosa con mucha facilidad en Heliópolis. Jornadas atrás, ciertos sectores de la grada de Carranza comenzaron a criticar la labor del hoy meta madridista, que en honor a la verdad, no pasaba por un buen momento de forma. Seguramente, su inexperiencia -debutó en Segunda A con el Cádiz CF- le pasó factura y no aguantó bien la, por otro lado, desmedida exigencia de una parte de la grada que pedía a Espárrago el cambio de portero en el once. Y Espárrago, a lo César, lo concedió en la jornada 33 tras el 4-0 en el Villamarín donde Casilla, entre otros, se come un gol olímpico. El cambio de arquero en el once motivó que el run-run y los pitos a Casilla desaparecieron de la grada en todas las jornadas que faltaban hasta el final de una temporada que finalizó con el Cádiz CF en Segunda B.

Kiko Casilla acabó su cesión y se fue, también cedido, al Cartagena, donde aún lo recuerdan con agrado tras sus 35 partidos en Segunda A. Y del cuadro departamental, al Espanyol, donde en apenas un par de años se hace con la portería. Ya consolidado en Primera, el exportero del Cádiz CF concede una entrevista al Mundo Deportivo en la que no recuerda con entusiasmo su paso por Cádiz, donde por cierto volvió para ganar un Trofeo Carranza -el de 2010- y fue abucheado por muchos aficionados del equipo gaditano. En la entrevista, Kiko Casilla recuerda que del primer año, el del ascenso, solo tiene buenas palabras porque todo salió a pedir de boca. En cambio, el segundo “fue un tiempo duro. Descendimos y la gente me puso en el punto de mira. Se enzarzaron conmigo y sufrí tanto que estuve a punto de dejar el fútbol. Me cogió con mi mujer embarazada, estábamos solos y con los ánimos bajos por todo lo que estaba pasando. No lo pasé nada bien”, decía.

Carranza rozará el lleno esta noche. Habrá más cadistas de los habitual, de los que le pitaron aquel mes de agosto de 2010… ¿Recordará Carranza las virtudes del hoy arquero madridista o, por el contrario, se quedará con sus peores momentos? A las diez de la noche, la respuesta.