Claudio, durante un entrenamiento en El Rosal.
Claudio, durante un entrenamiento en El Rosal.

Cádiz CF

Claudio pide una tregua a la grada

No lo dice abiertamente pero sugiere que el equipo se bloquea con la presión

Por  0:33 h.

«El problema es mental». Así de claro se mostró ayer Claudio, que admitió estar viviendo sus peores momentos como entrenador del Cádiz CF desde que llegó hace esta semana un año. Ni de calidad, ni de condición física, ni nada que se le parezca. «El problema es mental», dijo a las claras un entrenador que señala al entorno, a la grada y hasta a la prensa como uno de los pilares fundamentales para que la cosa se esté torciendo. No lo dice a boca llena, pero sí las suelta con disimulo. Es más, Claudio se atrevió incluso a sugerir lo que, por otra parte, muchos cadistas piensan: el problema endémico de una entidad que de los últimos veinte años ha pasado más de la mitad en el pozo de la Segunda B, donde no para de ahogarse año tras año y repitiendo los mismos males de siempre. Y sí, Claudio no lo dice peros sus palabras lo sugieren de una forma diáfana. El entorno, la afición, la prensa y hasta la barra de los bares donde habla de cadismo hasta el más madridista, es dañino para el Cádiz CF. Lo dice, como valenciano que es, desde la frontera de un escéptico, pero con la precisión de un cirujano.

A Claudio se le nota serio. Irascible con las preguntas, frío con el entorno y descuidado con sus opiniones. Comienza a ver fantasmas donde no hay más que preguntas. Sonríe a veces, a veces discrepa, señala sin miramiento y endurece el discurso para defender al plantel. En definitiva, pautas del entrenador que pasa por un momento deliciado donde los nervios hacen acto de presencia.

Eso sí, no anda muy alejado de la realidad. «En casa nos está costando jugar”, comenzó aceptando y avisando de que «este domingo no será una excepción porque tendremos a un equipo de rivalidad provincial y con gente vertical y peligrosa arribaC. Sin salir de su primer análisis, lanza el primer dardo al clima que «se está generando (alrededor del equipo)» y que hará más difícil si cabe el duelo ante la Balona. «Las sensaciones son muy buenas», garantiza tras asegurar que el equipo «ha entrenado muy bien durante toda la semana».

Hace por entender el cabreo del personal, pero no quita para comentar que ese ‘run run’ o gritos en contra va directamente contra los intereses de todos los cadistas. «Es normal que la gente se desespere, pero eso contagia al grupo en cuanto al juego». Claudio quiere quitar hierro al asunto porque esos pitos son «ley de vida».Por ello, no repite otra cosa a los suyos que «aprender a superar esta presión que pueda haber. Hay que intentar tener tranquilidad con el balón, que es lo que nos está faltando».

Muchos de sus jugadores lamentan que el equipo no se adelante pronto en el marcador cuando se juega en Carranza, algo donde coincide –sin pasarse– Claudio, que vuelve al origen de los problemas. «Quizás nos esté faltando eso, sí. Pero no por marcar al principio significa que que se acabe el partido. Pero es verdad que todo está relacionado porque si no se marca pronto, la gente se pone nerviosa y eso se traslada al campo y acaba pasando factura», considera en un claro mensaje pacificador al aficionado, al que le implora más o menos que se relaje con el equipo, que no le silbe, que le dé cancha, que le otorgue confianza, que no lo abuchee, que no lo ahogue en su propio fango.

Esta idea no lo dice por decir Claudio. Es más, el de Manises se ha ido atrás en el tiempo para dar con más señales que le lleva a pensar lo que dice, sino claramente, sí de una forma interesada e interesante. «Si echamos la vista atrás, veo, porque soy muy curioso, que a las plantillas y a los entrenadores que han pasado por aquí, siempre les ha pasado lo mismo que está pasando ahora. Y claro, yo no voy a ser una excepción. El año pasado, por estas fechas (en las que llegó él para sacar de las crisis de resultados a un Cádiz CF de Calderón que estaba a ocho puntos del líder), el equipo dio un paso adelante», recordó no se sabe muy bien para qué porque, acto seguido, volvió a tomar la senda de la pseudocrítica a un entorno demasiado exigente. «Que todos los años pase lo mismo (críticas al equipo, destituciones de entrenadores, refuerzos de inviernos…) es por algo. No sé el qué, pero está claro que pasa algo», señala con prudencia pero sin faltar a la verdad. Y acierta a decir que «si no sabemos jugar con esta presión, va a ser complicado darle la vuelta a la situación».

Un error repetido, año tras año, entrenador tras entrenador

Una vez expuestas sus ideas, Claudio recibió una batería preguntas encaminadas a cuestionarle si estaba dudando de la forma en la que el cadismo, año tras año, trata a su equipo. Consciente de ello, el técnico del Cádiz CF intentó escapar de la mejor forma posible pero dejando frases que no hacían más que profundizar en su anterior discurso. «Llevo poco tiempo aquí como para saber qué es lo que pasa. No estoy diciendo que este club es un ‘devoraentrenadores’, pero sí es algo que me llama la atención. Y repito que no sé a qué se debe pero hay mucha coincidencia en todos los años. Lo que estoy diciendo es que hay factores que pueden afectar al equipo. Digo yo…», manifestó un técnico que, a buen seguro, firmaría la afirmación de su presidente cuando dijo en la cadena Cope que en los últimos años el Cádiz CF ha sido un circo.

Promete que «hay una buena sintonía entre club y el plantel», sin embargo, recela sobre la relación entre el equipo y la grada. «Está claro que se percibe malestar, desconfianza y eso se traslada al campo». Y repite la idea de que «tenemos que ser fuertes porque si no, será mejor que nos vayamos a otro sitio». No olvida que «por supuesto el objetivo sigue siendo el de quedar primeros de grupo». De la misma forma que niega que haya dicho que las críticas sean excesivas ya que ni lee ni escucha nada porque bastante tiene con preparar los partidos de turno. Pese a ello, respeta el trabajo de cada uno y no da más importancia a opiniones equivocadas o no porque «todos somos humanos».

Al ser preguntado por el estado físico del equipo responde rápidamente que es bueno y que esta misma semana, «en los test realizados, todos están por encima». Y sin salir de la pregunta, vuelve al que él cree raíz del problema. «Todo es mental», resuelve.

Se le achaca a Claudio que no dé con la tecla y él, en cierta forma, puede llegar a entenderlo porque «cuando se buscan soluciones se hacen cambios en todos los sentidos, desde poner a gente que no es habitual a cambiar el sistema y mil cosas más. Y en esas seguimos, buscando soluciones».

Sobre Juanjo y Andrés, «que darán mucha más presencia física y envergadura al equipo», dijo que los ve mejorando día a día y que serán ellos quienes confirmen o no si están para jugar los 90 minutos. Su máxima esperanza para salir de la actual situación son «el trabajo y lo pesado que soy para inculcar a mis jugadores que están capacitados para hacerlo muchísimo mejor. Y ya esta semana me lo han demostrado».

Mañana Claudio volverá a Carranza. Al ser preguntado si preferiría jugar fuera dado al tenso clima que se respira, se piensa la respuesta para terminar asegurando que prefiere «jugar aquí, en casa», donde volverá a vérselas con un césped que no está bien pero que no le valdrá como excusa puesto que es el mismo para los dos equipos.

Debido a la cláusula del miedo, el jugador cedido en la Balona, Canario, no podrá jugar, algo de lo que se ha quejado su entrenador, Rafa Escobar. A su estilo, Claudio entiende que «cada uno barra para su casa y es lógico que se queje», aunque apunta que «de todos modos no estaba jugando mucho entre las lesiones que ha tenido».

Cuando parecía que la rueda de prensa iba tocando a su fin hablando de temas tales como el campo (donde no entrena el equipo para cuidarlo), el rival, la calidad de los contrarios y demás topicazos, se volvió a la carga desde la trinchera periodística. Y sí, salió el titular. «Estoy en un momento difícil. Es así y no se puede negar, pero ilusionado y con la misma fuerza de siempre, que no quepa duda». Dicho eso, Claudio aclaraba que no está bien «porque no estamos jugando bien» y no por las críticas que se puedan vertir tanto en la prensa como en la radio como en los bares. «Bastante tengo la cabeza metida en buscar soluciones como para pensar en otras cosas. Mi única obsesión es el grupo», finalizó algo molesto por unas risas cuando se le preguntó si el motivo de enfado eran las preguntas. Que bien vendría a todos una victoria con buen juego para calmar el ambiente, tanto en el banquillo, como en la grada, pasando por la prensa y el entorno de un equipo anclado en Segunda B con aires de grandeza.