Los futbolistas celebran uno de los cinco goles ante el Jumilla.
Los futbolistas celebran uno de los cinco goles ante el Jumilla.

CÁDIZ CF

Cinco goles para suturar cinco heridas

La contundente victoria del Cádiz cf ejerce un efecto balsámico en el equipo amarillo

Por  20:18 h.

El triunfo del Cádiz CF ante el Jumilla ha tenido un efecto balsámico. Más allá de que solo son tres puntos, de que el Murcia mantiene la distancia tras su victoria ante el Cartagena, y de que era una victoria obligada ante un adversario muy inferior que lucha por no descender a Tercera División.

Pero han sido cinco goles, que no se ven todos los días. Cinco tantos para suturar cinco heridas abiertas del cadismo, que tres meses después se marchaba de Carranza contento con una sonrisa en la boca.

A nadie engaña. El duelo no se rompió hasta el minuto 70, con el golazo de Salvi, y el equipo se retiraba al descanso con una sonora pitada de su propia hinchada. Son necesarios los refuerzos en este mercado invernal y Enrique Ortiz ya está en ello. Hay jugadores en un alarmante estado de forma, muy por debajo de su nivel. Y Claudio tampoco da con la tecla al cambiar continuamente de jugadores y de esquema, sin los efectos deseados. Sin embargo, estos cinco goles lograron curar estas cinco heridas.

1. El Cádiz se adelanta nada más arrancar el partido a la primera

La principal queja del entrenador tras los últimos encuentros se basaba en que se habían malogrado las primeras ocasiones de gol y por ello el encuentro se había complicado.

Esta vez ante el Jumilla no fue así. Lolo Plá anotó a los dos minutos de juego, en la primera opción clara del encuentro. El delantero extremeño remachaba el centro de Salvi y allanaba el camino al conjunto cadista.

Pese a todo, el efecto no duró más que 20 minutos. Pronto volvió a contagiarse del nerviosismo de la grada, desesperada ante tanta imprecisión.

2. No marcaba más de un gol en un choque desde septiembre

76 días después, en el undécimo partido (duodécimo si se cuenta la Copa del Rey ante el Madrid), el Cádiz CF marcaba más de un gol en un encuentro. No lo hacía desde que goleara al Villanovense (3-0) el 27 de septiembre. Y al tercer mes conseguía anotar el segundo. Lo hacía Salvi con un estupendo gol desde más de 35 metros de distancia que rompía el partido. A partir de esa acción el Jumilla bajaba los brazos y la escuadra de Carranza buscaba la goleada.

3. Güiza se reencuentra con el gol en plena desesperación

La desesperación de Dani Güiza se palpaba cada vez que tocaba la pelota. Llevaba sin marcar desde el duelo ante la Balona, y fue de penalti. El último tanto en jugada era el primero de su cuenta, en su estreno con el Cartagena. Ha sumado mucho como asistente pero un delantero vive del gol y al jerezano le faltaba este alimento.

Además, esa exigencia se le notaba en el campo. En la primera parte ante el Jumilla falló dos claras ocasiones, «lo hice faltal», reconocía tras el compromiso. Pero con este tercer tanto se redimía. Güiza realizó varios quiebros en la frontal del área y, aunque tenía a compañeros a los lados, se acomodó la pelota para mandar el disparo lejos del alcance del meta murciano. Fin a una sequía que empezaba a agobiar.

4. Abel se estrena en un día perfecto para coger confianza

Abel Gómez es uno de los principales señalados por el mal juego del equipo amarillo. Se va a cumplir una vuelta completa y el sevillano, clave en el timón del Cádiz CF, aún no se ha adaptado. Fue suplente en Mérida, pero en estas últimas cuatro jornadas se ha observado una leve mejoría en el rendimiento del mediocentro, que es consciente el primero de que debe dar más. Este sábado marcaba el cuarto gol de la tarde, que le vendrá genial para ganar confianza. Su recuperación es una de las claves para Claudio.

5. Una ‘manita’ en Carranza casi un año después

En Carranza se han vivido goleadas, ya que el Cádiz CF es uno de los ‘titanes’ de Segunda B. Pero no se firmaba una manita desde el 1 de febrero del año pasado, cuando los pupilos de Claudio vencían con contundencia al Marbella (5-0). Cinco goles, una mano, es el típico resultado psicológico para celebrar una fiesta completa, sin resquicio para la duda.