Elena Pina, con su padre Juan José, cuando llegó al Cádiz CF en la temporada 2011-12.
Elena Pina, con su padre Juan José, cuando llegó al Cádiz CF en la temporada 2011-12.

Cádiz CF

Calambur recibía 17.000 euros mensuales del Cádiz, según Elena Pina

La hermana del consejero es la administradora de esta sociedad, a través de la cual presuntamente cobraba Quique el sueldo del club gaditano

Por  7:59 h.

Elena Pina es la administradora de la sociedad Calambur. A través de ella intervenía en diferentes operaciones como traspasos de futbolistas, servicios de ‘scouting’, asesoría deportiva, representación de jugadores… Le gusta el fútbol, asegura, pero en la declaración ante el juez De la Mata reconocía que «el que entiende de todo» es su hermano Quique. Quique Pina.

El periódico Ideal recoge en sus páginas sus declaraciones ante el magistrado. Es la administradora de Calambur, propietaria de un Aston Martin, un Bentley y un Porsche Panamera, pero ella se basta y se sobra con su moto particular para ir realizando las transferencias de muchos miles de euros y con diversas procedencias. Elena Pina aseguraba que siempre pensó que Calambur «era legal. Sí, le digo lo que siento. Esto no se lo esperaba nadie. Le puedo jurar por mis dos hijas que Calambur es legal».

En la información también aparece el nombre del Cádiz CF. No es habitual, pues la investigación de la Operación Líbero se centra en los movimientos personales de Quique Pina y su época en el Granada. Con respecto a Calambur, apunta que «17.000 euros mensuales del Cádiz pasan por sus manos».

Elena es la administradora única de Calambur, cuyas cuentas en este momento están bloqueadas. Hasta este momento, sacaba para pagar a su hermano (3.000 euros), al marinero de su yate El duende (2.000 euros), a su asesor José León y para enviar dinero a Quique Sport a instancias de Juan Dólera, quien fuera consejero del Granada. Cobra sólo 900 euros, el mismo salario desde que comenzó.

Calambur es una sociedad bien conocida en el Cádiz CF. A través de ella Quique se encargó de la gestión deportiva en la temporada 2011-12, y reclamó alrededor de 400.000 euros a la entidad de Carranza al final de curso, como se estipuló en el contrato al que dieron validez los administradores concursales.