Cifuentes y Claudio, en un entrenamiento en El Rosal.
Cifuentes y Claudio, en un entrenamiento en El Rosal.

Cádiz CF

Cádiz CF-Recreativo (PREVIA) El camino a seguir ya está escrito

La brillante victoria de hace una semana en Carranza ante el Jaén debe servir de patrón al once amarillo

Por  21:47 h.
Cádiz CF
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Recreativo
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Cádiz CF: Cifuentes, Juanjo, Servando, Josete, Andrés, Abel, David Sánchez, Álvaro García, Fran Machado, Lolo Plá y Güiza.
Recreativo: Rubén Gálvez, Mario Marín, Edu Moya, Aitor Brioso, Álvaro Moreno, Alex Zambrano, Jesús Vázquez, Núñez, Manu Molina, Cristian y Arthuro.
Milla Alvendiz, de Sevilla.
Partido correspondiente a la primera jornada de la segunda vuelta de Liga. El partido será retransmitido por las cámaras de Andalucía Televisión.
Ramón de Carranza; 18.00 horas.

Se acabó el cachondeo. Se acabó la cancioncilla de ‘Cherychev te quiero’ y demás pamplinas que ha regalado una Copa que ha dejado en evidencia a un Cádiz CF de Claudio que no fue capaz ni de aguantar la ilusión de la hinchada durante media hora. Cierto que el Celta es de Primera y que la toca como los ángeles, tan cierto como que este Cádiz CF es un club 100×100 de Segunda B y que lo seguirá siendo si Claudio no comienza a dar con la teclita de aquí en adelante.

Se acabó la Copa y, con ella, las risas. Prosigue lo serio. La Liga y esa cuesta de siete puntos que parece inalcanzable por mucho que el entrenador del Cádiz CF diga que queda un mundo. Lo primero para que su discurso sea creíble es comenzar a ganar dos partidos seguidos. Algo que no se ha hecho en toda la primera vuelta y que dice muy poco de la calidad y regularidad de un equipo que, hoy por hoy, firmaría llegar al ‘play off’ como segundo clasificado.

Siete puntos sí que es un mundo, Claudio. Un mundo al que el Cádiz CF deberá, cuanto menos, asomarse un poco si no quiere verse metido en una vorágine de críticas y pitos dentro de un Carranza que tan pronto se marca un cuplé con Cheryshev como le canta una tragedia al palco por la gestión de una cantera que no da más cera que la que arde. Hoy, pasado, mañana y siempre.

El río anda revuelto. Algo normal si se echa un vistazo a la clasificación. Pero de ahí a pitar al equipo a las primeras de cambio porque el gol no llega ante un Jaén que venía siendo el mejor equipo del mes de diciembre va un mundo, el mismo que le queda a este Cádiz CF para encaramarse a los puestos altos y, cuanto menos, no despegarse más de un Murcia que podría precipitar la confianza en Claudio. Sin embargo, algo dice que lo que Vizcaíno no aguantó con Calderón –estar a ocho del líder con un juego aceptable–, sí se lo aguantará al valenciano. Cosa de galones, se supone.

Pero ni los tres goles del Celta, ni los siete puntos que el líder pimentonero saca al Cádiz CF, ni la triste imagen ofrecida en la Vieja Condomina ante el UCAM en el último partido del año pasado pueden empañar las sensaciones gratificantes que dejó la trabajada victoria (2-0) de hace una semana ante el Jaén, rival directo por un puesto en ‘play off’ y que ya se ha dejado a seis puntos.

La grada y el equipo

En aquella mañana de principios de enero, los jugadores del Cádiz CF supieron hacer oídos sordos a los desacertados, agoreros, injustos y contraproducentes pitos que se escucharon en Carranza cuando no se podía sobrepasar la zaga jienense. Se entiende el hartazgo de la afición, se alaba su fidelidad año tras año y fracaso tras fracaso, se honra su compromiso, pero no siempre puede tener razón. El equipo necesita de la grada como la grada necesita del equipo. Enfadarse a mitad de camino no lleva más que a empeorar una situación de la que todo el cadismo, todo, quiere salir cuanto antes.

Probablemente, más que las engañosas victorias ante comparsas como Villanovense y Jumilla, el triunfo ante el Jaén fuera el mejor partido de este Cádiz CF en lo que va de temporada. Porque los tres puntos se lograron con mucho orden, con tesón, con confianza, con fe y con temperamento para aguantar el ambiente. El Cádiz CF actuó serio, ante un rival más que digno y sobreponiéndose ante una grada más que exigente y que tan pronto es capaz de llevarlo en volandas como de hundirlo sin importarle las consecuencias. Pero las sensaciones fueron buenas. El Cádiz CF conquistó la victoria con superioridad y jerarquía y dejó aplausos en Carranza tras un inicio de partido en el que se avecinaba tormenta en la grada.

Aquel domingo ante el Jaén ha podido, y debido, marcar el camino de un Cádiz CF que antes de mirar hacia arriba –y ahí lleva razón Claudio– debe seguir mirándose en el espejo para corregir esos detalles que pueden dejarlo sin el primer puesto y, lo que más dolerá en el caso de que llegue, muerto a las primeras de cambio de un hipotético ‘play off’. Porque a este equipo le queda mucho por remar y mucho por aprender. Lo primero es la formación de un bloque que Claudio nunca ha llegado a tener. Ni este curso, ni el pasado.A veces por las rotaciones, otras por el rival, muchas por las bajas y demasiadas por su método. Un método que complicó el ascenso ante el Oviedo, ante el Hércules y terminó de rematarlo ante el Bilbao Athletic en San Mamés.

A Claudio le han comenzado a llegar esos refrescos tan necesarios para avivar al equipo. Ya tiene el guante en David Sánchez con el que cuadrar esa estrategia que tanto da. Ya tiene ese salto de calidad en la mediapunta con el fichaje de Jandro y están por unirse al grupo el central Migue y el delantero que llegue. Esta tarde, es probable que David repita en el once tras hacerlo el jueves ante el Celta. También se espera ver unos minutos la aportación de Jandro. Ambos vienen en forma de sus respectivos equipos y tienen la misión de destacarse en el Cádiz CF. Sin Kike, que fue titular ante el Jaén, Claudio valora la entrada de Fran Machado en la izquierda y la dupla atacante de un Lolo Plá que está que se sale y de Güiza. La baja de Aridane hará jugar a Josete en lo que puede ser su último partido como amarillo.

Este domingo llega el Decano, un recién descendido que no atraviesa buenos momentos. A los problemas económicos se une la legión de bajas que tiene. Eso sí, regresan al once Jesús Vázquez y Núñez, los mejores de un equipo en crisis global.