Álvaro Cervera durante un entrenamiento.
Álvaro Cervera durante un entrenamiento.

Cádiz CF

El Cádiz CF y la presión

¿Está el equipo amarillo sometido a un nivel alto de exigencia por conseguir el ascenso a Primera División?

Por  15:00 h.

Cuesta pensar que tras seis años seguidos en Segunda División B y con dos campañas consecutivas en la categoría de plata, el Cádiz CF pueda estar sometido a la exigencia de subir a Primera División. Cuesta tanto pensarlo que realmente nadie ha impuesto dicho objetivo al conjunto que dirige y entrena, exitosamente, Álvaro Cervera.

Cuando a finales de junio del pasado año el Cádiz CF decía adiós a la pelea por el ascenso en tierras canarias, el club se apresuró en recordar cual debía ser el objetivo para la siguiente campaña: los 50 puntos. Y las cosas como son, lo hizo bien pues nunca está de más imponerse una meta más pequeña para asaltar una más grande.

Fue correcta la gestión del Cádiz CF a pesar de que la segunda temporada en Segunda iba a ser más complicada que la primera, teniendo en cuenta que un quinto puesto y un ‘play off’ ponía el listón muy alto para años venideros. La competitividad de la categoría, aprender del pasado e impregnarse del discurso ‘cholista’ del partido a partido hicieron que el discurso de la permanencia haya vuelto a surtir efecto. 

Pero una vez lograda la salvación, con tiempo y de forma esplendida, todo el mundo sabía que el Cádiz CF no podía dejar escapar no solo la posibilidad de volver a meterse en un ‘play off’, sino también luchar por los dos puestos de ascenso directo.

Que el Cádiz CF tiene lo que tiene, que compite contra trasatlánticos y que su objetivo nunca ha sido ahora retornar a Primera es algo más que sabido en todo el entorno amarillo. Sí, en todo el entorno incluidos los medios de comunicación. Pero, ¿cómo subió el Leganés a Primera hace unos años? ¿Y el Eibar temporadas antes? ¿Y el Cádiz CF de Víctor Espárrago?

Los ascensos llegan en la mayoría de ocasiones, no se eligen ni se buscan y el Cádiz CF está en la bendita y maravillosa pelea, que no aburrida, por retornar más de una década después a Primera.

Con todo lo anterior, no se puede entender que haya o pueda haber presión sobre un equipo que no tiene goleadores, que suma 35 dianas hasta el momento y que sigue teniendo futbolistas que hace dos temporadas jugaban en Segunda B. Un equipo que está rindiendo a las mil maravillas, que pelea como nadie y que ilusión y ganas no faltan como recordaba hace unos días el gran Pepe Mejías en COPE Cádiz. 

¿Nervios?

Álvaro Cervera, uno de los mejores entrenadores de la historia del Cádiz CF, está comenzando a mirar a sitios a los que no debiera. Sus palabras contra los medios de comunicación, la mayoría de ellos tiene al técnico en un pedestal, parecen más fruto de un nerviosismo inesperado. Si algo ha tenido Cervera en estos dos años con la prensa ha sido cordialidad, amabilidad y sobre todo halagos de los periodistas.

Preguntarle por el juego del equipo, la necesidad de ganar tras tres empates, el problema en el lateral zurdo y la falta de gol; todo ello son temas que forman parte del día a día de un equipo mediático y que tiene un tirón que ya quisieran otros clubes. Temas puramente futbolísticos y deportivos, nada más, y eso que el Cádiz CF sigue siendo un circo a nivel institucional, cosa de la que casi ni se habla.

Y a todo esto, quedan ocho jornadas para el final en la que el mejor clima posible sería el de unión. La afición, el equipo y los medios de comunicación quieren que el Cádiz CF suba a Primera División. Todos. Y si no fuera así, el aplauso será atronador pues el Cádiz CF está regalando sueños que hace dos temporadas más de uno no creía ni poder imaginar.