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CÁDIZ CF

Cádiz CF-Jumilla (5-0): El Jumilla le echa una mano al Cádiz CF

El equipo amarillo cambia pitos por aplausos en una fabulosa segunda mitad que le sirve de terapia para recuperar la confianza perdida

Por  19:54 h.
Cádiz CF
5
Jumilla
0
Cádiz CF: Cifuentes; Juanjo, Aridane (Garrido, 85'), Josete, Andrés Sánchez; Mantecón, Abel Gómez, Salvi, Lolo Plá Hugo, 81'), Kike Márquez (Fran Machado, 65'); y Güiza.
Goles: 1-0: Lolo Plá remata en el área pequeña un centro desde la derecha de Salvi (2'); 2-0: Salvi ve al portero adelantado y lo bate con una vaselina desde 35 metros (70'); 3-0: Buen quiebro de Güiza en la frontal del área, desde donde arranca un disparo fuerte y seco al fondo de las mallas (79'); 4-0: Abel, con tranquilidad pasmosa, bate con la izquierda y por bajo a Seral (84'); 5-0: Gran jugada personal de Salvi que asiste a Güiza, implacable ante la meta rival (90').
Jumilla: Javi Seral; Sergio Albiol (Sampedro, 75'), Verdú, Carlos Fernández, Manu Torres; Julien, Víctor, Borja, Terol (Inestal, 62'); Vega y Perona.
Árbitro: García Navas (madrileño). Amarilla a Aridane, Vega, Kike Márquez, Julien
Incidencias: Ramón de Carranza. Unos 7.000 espectadores. Probablemente la entrada más floja de la actual temporada.

Un ambiente enrarecido. Una afición que no confía. Un equipo que no transmite más que dudas. Una Copa invisible que merodea en el imaginario. Y un rival flojito, por suerte, modesto a rabiar. La tarde pintaba mal, con amago de lluvia (al final ‘chirimiri’), desbandada de muchos abonados y un ánimo incipiente de queja en el graderío.

Los críticos airados ni se confirmaban con el tempranero gol de Lolo Plá, tampoco con las ocasiones marradas y el dominio claro. Al Cádiz CF le falla su juego, son malas sensaciones. Y por ello los futbolistas salían despedidos entre pitos al término de la primera mitad.

Pero la vida cambiaba en el descanso. Los de Claudio apretaban arriba, se liberaban de la presión y crecían en 45 minutos de terapia que rescatan al mejor Cádiz CF, al menos le devuelven algo de la confianza perdida. Por eso el Jumilla le echa una mano a este equipo, indispensable. Una manita para cambiar pitos por aplausos.

Lógica. Orden. Exigencia. El Cádiz CF imponía su ley desde el inicio, marcaba territorio nada más pisar la hierba. La distancia de niveles entre ambos contendientes es tremebunda, con un titán obligado a ascender y un menudo con la ilusión no permanecer. El Jumilla aparecía por Carranza con ciertos complejos ante la calidad de su rival, y los amarillos aprovechaban la flaqueza para adelantarse a la primera oportunidad.

Lolo Plá confirmaba su excelente momento culminando un centro desde la derecha de Salvi, facilitado por la endeblez de la zaga murciana. Claudio continúa sin tener un once fijo pero el armazón se va definiendo, especialmente en casa, donde no juega tanto en función del oponente como demuestra a domicilio.

Abel y Mantecón, un doble pivote de extrema experiencia (entre ambos casi suman 70 años), mandaban en la medular para que la frescura la aportaran tanto Salvi como el goleador extremeño. Güiza y Kike Márquez, el Guadiana de esta campaña porque aparece y desaparece de las alineaciones constantemente, se encargaban de colocar la pizca de calidad.

El Cádiz CF no sufría, pero las dudas se mantienen y falta continuidad en el juego. La medular no aprieta lo suficiente, dejaba jugar en exceso al Jumilla, que en zonas sin peligro tocaban la bola y arrancaba los primeros silbidos de la grada, pese al triunfo momentáneo. Tampoco ayudaba la ‘pachorra’ a la hora de sacar el cuero desde la retaguardia.

Aún así, el duelo parecía bien encarrilado, a la espera de concretar el segundo y definitivo tanto. Güiza amanecía este sábado con el punto de mira desviado y erraba dos opciones claras. Lolo Plá estrellaba su cabezazo en un defensa.

El equipo amarillo dominaba en gran parte el esférico y el Jumilla aguardaba muy atrás, con todos sus jugadores por detrás de la pelota y de la línea divisoria. Para hacer efectiva su artimaña contaban con la indeseada pero inestimable colaboración de la grada, que pitaba a su propio equipo cuando intentaba penetrar en la defensa amurallada. No anda bien el Cádiz CF, pero las protestas son más herencia de otras tardes que de la plácida ante el cuadro ‘vino tinto’.

Un sinfín de quiebros sin éxito de Kike exasperaban a un Carranza nervioso que transmitía esa ansiedad al equipo gaditano. Los pupilos de Claudio, que ganaban y habían perdonado demasiadas ocasiones, se marchaban al vestuario desfilando ante un concierto de pitos.

Mejor que como se marcharon regresaban los cadistas al tapete. Después de haber tocado fondo ante el Betis B, el Cádiz CF mejor pero muy muy lentamente. Se ha dado un baño de mediocridad y le está costando secarse. Saltaba con la intención de decidir el choque por la vía rápida aunque Güiza y Salvi no apuntillaban en las ocasiones generadas.

El dominio resultaba absoluto. El Jumilla era incapaz de atravesar el mediocampo con la pelota controlada. Los amarillos mordían en la presión. O los pitos, o Claudio, o ambos habían espoleado a unos futbolistas que subían una marcha su intensidad sin el balón.

El técnico del Cádiz CF movía el banquillo, retirando a Kike con división de opiniones en la grada (no despierta indiferencia el de Sanlúcar) e ingresando a Fran Machado. En este minuto de desconcierto el Jumilla aprovechaba para tirarse arriba e intentarlo a balón parado, a la salida del córner. Cifuentes atajaba bien un disparo potente pero centrado.

Había tenido su oportunidad. Su mínima oportunidad, pues ha sido de los conjuntos más flojitos que han pisado este año tierras gaditanas. Y entonces Salvi consumaba la ‘delicatessen’ de la tarde. El pequeño extremo cadista observaba como el meta Seral se encontraba muy adelantado y, desde unos 35 metros (más cerca del centro del campo que de la corona del área), enganchaba un disparo que superaba por alto al guardameta y suponía el cierre del encuentro.

El Cádiz CF se gustaba. Es cuestión de confianza, y de que su rival tiraba la toalla. Así que los amarillos usaban el choque como terapia. Cuanto más, mejor. No aflojaban y los veteranos Dani Güiza y Abel Gómez marcaban tercero y cuarto. Lo necesitaban como el oxígeno, especialmente el jerezano, tan exigente consigo mismo que se le nota la furia en su mirada y su gesto.

Después de tanto silbidos, de tanta crítica, Carranza terminaba el duelo vitoreando a Aridane y despidiendo a su equipo por ‘palmitas’, con aplausos. Sonriendo con el quinto, producto del ‘Gitano’ a pase de un Salvi motivadísimo. No es como empieza, sino como acaba.