Fernando Vázquez, en la temporada 2005/06, en Carranza como entrenador del Celta.
Fernando Vázquez, en la temporada 2005/06, en Carranza como entrenador del Celta.

Cádiz CF

El año en el que Fernando Vázquez pudo salvar al Cádiz CF

El actual técnico del Mallorca vuelve este domingo a Carranza, un estadio donde no fue anfitrión por motivos personales

Por  18:22 h.

Con la Segunda División A llegarán a Carranza caritas conocidas del panorama nacional. Exfutbolistas de la talla de Juan Eduardo Esnaider, Fernando Hierro, Cosmin Contra, Luis Milla o entrenadores de la talla del infatigable Carlos Terrazas, José Ramón Sandoval, Anquela o el mismo Fernando Vázquez, que este domingo por la noche será el huésped del banquillo visitante de la banda de la tribuna gaditana. Una banda que ya conoce, aunque no así lo que este domingo tendrá a su espalda. Y es que la penúltima vez que el técnico gallego pisó Carranza lo hizo viendo al último mejor Cádiz CF de la historia reciente. Primero se enfrentó al Cádiz CF en Segunda, en la misma temporada en la que el Cádiz CF de Víctor Espárrago ascendió a Primera. La última sucedería un año después y con ambos equipos en Primera. Fleurquin y Baiano sería los goleadores de encuentro que finalizó con empate a un gol. De aquella 2004/05 y 2005/06 ya ha llovido bastante y ambos equipos tomaron caminos muy, muy distintos.

Pero la vida de Fernando Vázquez (Castrofeito, 1961) y el Cádiz CF estuvo muy cerca de cruzarse años después. El conjunto amarillo, entonces presidido por Antonio Muñoz Vera volvía a adentrarse en esos vericuetos que le han llevado más de una vez al infierno y al empresario cordobés se le ocurrió la idea de rescatar a un entrenador que andaba perdido entrenando a la selección gallega y sin el frenesí de la competición. Estuvo muy cerca. Ese loco delgado y con gafas que se dio a conocer al país pateándose la banda de San Lázaro mientras cantaba alguno de los goles que su ‘Compos’ marcaba se encontraba sin equipo y el Cádiz CF necesitaba de la varita de este Harry Potter que le remontar el vuelo.

En el momento en el que comenzó la negociación con Fernando Vázquez, el Cádiz CF acababa de perder 2-1 en Chapín y el club anunciaba la destitución de Antonio Calderón, que había sustituido a Mariano García Remón. Sí, se trataba de la caótica temporada en la que Baldasano comenzó en la presidencia tras comprarle el club a Antonio Muñoz, que tuvo que volver a los tres meses para tomar de nuevo el timón de un barco que acabó encallando en Alicante.

En ese momento, al poco de caer en Chapín, ningún cadista podía pensar que el descenso era lo que se acaba de poner en juego. De hecho, y a falta de diez jornadas para el final, la maniobra que intentó orquestar Antonio Muñoz no era otra que la incorporación de un entrenador con currículum y experiencia para intentar luchar por el ascenso a pesar de la distancia. Pero la derrota ante el vecino, al que se le dio vida tras estar con pie y medio en Segunda B tras el 1-1 logrado por el exbético Dani, no sólo resucitó a los xerecistas sino que adentró al Cádiz CF en un boquete que lo llevaría a Segunda B. Y eso, pese a la reacción de las dos jornadas siguientes.

La semana posterior a la derrota, en sábado, en Jerez comenzó con Raúl Procopio como entrenador interino en El Rosal mientras Muñoz intentaba agilizar el fichaje de Vázquez, algo que parecía sencillo en un principio tras llegar a un acuerdo económico y deportivo después de ofrecerle dos temporadas. La decisión estaba tomada y la solución parecía cercana. Desde Galicia, el representante del entrenador lo daba por hechjo y agradecía al Cádiz CF la confianza puesta en su representado, quien a través de su agente mandaba mensaje en los que mostraba su entusiasmo por dirigir al Cádiz CF y la ilusión que le transmitía el proyecto.

El acuerdo estaba prácticamente cerrado a falta de la firma, pero la semana avanzaba y el gallego no llegaba. De hecho, y debido a que ya era miércoles cuando Fernando Vázquez pidió 24 horas para responder, desde la secretaria técnica del Cádiz CF, entonces al frente de ella José Manuel Barla, se comunicó que sería Raúl Procopio, técnico del filial, el que se sentaría en el banquillo ante el Albacete a la espera de la llegada de Fernando Vázquez.

Al gallego, con la salvación prácticamente en el bolsillo, se le ofreció lo que restaba de temporada (diez jornadas para sellar la permanencia) más la siguiente, en la que se le haría una plantilla ambiciosa con la que luchar por el regreso a Primera. Todo parecía hecho. El cadismo se daba por satisfecho con la llegada de un entrenador con cierto caché tras las ventas de Pavoni, Armando y Lucas Lobos y el mamoneo institucional al que Muñoz había sometido a su masa social. Sin embargo, a última hora el representante del entrenador respondía al Cádiz CF que ‘nones’, que no podía ser, que Fernando Vázquez no podía ausentarse de su tierra por motivos personales de índole familiar. En Cádiz no se daba crédito aunque el presidente Antonio Muñoz se mostró en todo momento agradecido al entrenador gallego, que en esta historia no era más que una víctima más de una situación nada deseada por nadie. Muñoz atendió las excusas de Vázquez y entendió la postura de una persona que no podía ausentarse de su casa en un momento trascendental pese al caramelito que llegaba de Cádiz.

El final de la historia para el cadismo ya se conoce. Raúl Procopio se convirtió en interino mientras la directiva seguía buscando un sustituto de mayor perfil. No obstante, las dos victorias consecutivas del Cádiz CF de Procopio (ante Albacete en Carranza y ante el Numancia en Soria) hicieron que las exigencias se frenasen ante la más que casi asegurada permanencia. Se decidió por acabar la temporada con Procopio y perfilar la siguiente sin ninguna prisa. Pero el Cádiz CF volvió a hacer de las suyas. El equipo sólo sumó un punto de quince y lo que parecía una lejana pesadilla se convirtió en una temible realidad. A falta de tres jornadas, Raúl Procopio es destituido y llega, tras descartar a última hora al fallecido Ramón Blanco (que iba con Luis Escarti como segundo), el sevillista Julán Rubio para afrontar los tres últimos duelos ante Málaga (0-0), Sevilla Atlético (0-0) y Hércules (1-1) para finiquitar una temporada que acabó con el descenso en el Rico Pérez.